Lo que prometía ser un simple recorrido turístico por Ciudad de México terminó convirtiéndose en uno de los momentos más inesperados y emocionantes del viaje de Dila Garro.
La creadora de contenido costarricense contó que se fue a celebrar Semana Santa al país azteca y, como parte del paseo, decidió hacer un tour por la ciudad para conocer más sobre la historia, la cultura y algunos de sus rincones más famosos.
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Pero en medio del recorrido, la sorpresa fue otra.
Según relató Dila, el guía les pidió en determinado momento que caminaran por una cuadra porque existía la posibilidad de encontrarse con algo muy especial. Aunque al principio no entendía bien qué estaba pasando, apenas avanzó unos metros comenzó a notar varios carros antiguos estacionados y un movimiento poco usual en la zona.
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Fue entonces cuando todo tomó sentido.
“El guía nos dijo que camináramos por una cuadra porque era posible que nos dieran una sorpresa. Ese día tuvimos suerte y cuando caminamos vi un montón de carros antiguos y cuando vi, el guía empiezó a gritar: ‘está ahí, está ahí’, me quedé viviendo y era Pedro Pascal, grabando una película enfrente mío”, contó la influencer.
La emoción, por supuesto, no tardó en apoderarse de ella, pero el momento soñado no podía disfrutarse con tanta libertad como le hubiera gustado.
Dila explicó que, al tratarse de una grabación que todavía no ha salido, la producción tenía bastante controlado el acceso al área, por lo que no les permitieron acercarse demasiado ni grabar con tranquilidad.
Aun así, a como pudo, logró guardar algunos videos del momento, aunque reconoció que le hubiera encantado irse con una foto del actor chileno, uno de los más queridos y populares del momento.
“A como pude grabé algunos videos, pero no puedo creer que conocí a Pedro Pascal, esa fue la cereza del pastel. Si hubiera podido le pedía foto, pero nos estaban haciendo echados porque la producción paga esa área de la ciudad y uno estorba ahí, pero fue una experiencia bonita”, detalló.
Aunque no pudo acercarse tanto como hubiera querido, Dila se llevó una anécdota difícil de superar y una de esas historias que, de fijo, no se viven todos los días.



