Teleguía Farándula

¿Da miedo o no? Fuimos al primer puente de vidrio de Costa Rica para comprobarlo

Caminar sobre esta nueva atracción en Monteverde impone al inicio, pero termina siendo una experiencia que mezcla adrenalina, naturaleza y unas vistas brutales

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La superficie está compuesta por 54 paneles de vidrio transparente de 20 mm de grosor, para aplicaciones estructurales y con una capacidad de resistencia superior a 1.000 kg/m².
Caminar sobre “The Glass Bridge” da una mezcla entre emoción, curiosidad y una cosquillita en el estómago. (Cortes/La Nación)

Caminar sobre el primer puente colgante de vidrio de Costa Rica sí impone… aunque uno trate de hacerse el valiente.

Y se lo digo de una vez: sí da esa cosquillita en el estómago, sí lo obliga a mirar hacia abajo y sí pone a trabajar la mente por unos segundos.

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Nuestros compañeros Randall Vásquez y Alejandro Monge también vivieron la experiencia. Cortesía (Cortesía /CMP)

Fuimos a Treetopia Park, en Monteverde, para conocer de cerca “The Glass Bridge”, el primer puente colgante de vidrio del país, una nueva atracción que promete una forma distinta de conectar con el bosque nuboso.

La experiencia empieza incluso antes de llegar al puente. Desde la entrada, el ambiente ya se siente especial: aire fresco, paisaje verde y esa paz tan característica de Monteverde.

A nosotros nos recibieron los guías Omar Delgado y Greivin Delgado, quienes nos acompañaron durante la caminata hacia el puente y nos fueron contando detalles de esta nueva atracción.

El trayecto hasta llegar no es pesado ni extremo. Más bien, es una caminata bastante cómoda, accesible y apta para casi cualquier persona. En el camino pudimos disfrutar del bosque, ver aves y varios colibríes, que sin duda, fueron de las partes más bonitas del recorrido.

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Randall Vásquez quedó encantado con el puente de vidrio. Cortesía (Cortesía /CMP)
Treetopia Park da un nuevo paso evolutivo con una propuesta sin precedentes en el país.
El puente de vidrio está rodeado por el bosque nuboso de Monteverde, lo que hace la experiencia mucho más inmersiva. (Cortes/La Nación)

Una cosa es que le hablen del puente… y otra muy distinta es tenerlo enfrente.

Cuando por fin llegué, lo primero que pensé fue en lo bonito e imponente que se ve. Está rodeado por naturaleza y eso hace que la experiencia se sienta todavía más especial.

Pero claro, llega el momento clave: dar el primer paso.

Le soy sincera: sí se siente raro al inicio. No porque dé miedo de verdad, sino porque no estamos acostumbrados a caminar sobre vidrio y ver el bosque justo debajo de nuestros pies.

Por un momento, el cerebro le manda a uno una pequeña señal de alerta, como preguntándole si de verdad eso está bien. Pero conforme uno avanza, esa sensación cambia rápido.

Lo que empieza como nervios termina convirtiéndose en emoción, asombro y hasta diversión.

El puente de vidrio está rodeado por el bosque nuboso de Monteverde, lo que hace la experiencia mucho más inmersiva.
Les cuento cómo fue mi experiencia en el primer puente de vidrio. Foto: Randall Vásquez (Randall Vásquez/Randall Vásquez)

La respuesta sincera es: no tanto como uno cree.

Sí hay una sensación extraña al principio, pero una vez arriba no se siente inseguro ni aterrador. Cuando yo me subí, el puente casi no se movía.

Ya después, cuando se fueron sumando mis compañeros de Conociendo Mi PaísRandall Vázquez, Alejandro Monge y Ricardo Alvarado—, sí comenzó a moverse un poquito más, pero lejos de asustar, ese movimiento se siente más bien vacilón.

De hecho, siento que esta experiencia no está hecha solo para quienes aman la adrenalina, sino también para quienes quieren vivir algo diferente, bonito y muy conectado con la naturaleza.

Y sí, hay que decirlo: la foto no puede faltar.

El puente es un lugar lindísimo para tomarse fotos, porque tiene de todo: el vidrio, el fondo verde, la altura, la luz natural y el bosque alrededor.

Así que si usted es de los que ama llevarse buenos recuerdos y subir contenido bonito a redes, aquí va a encontrar un spot demasiado chiva.

El puente de vidrio está rodeado por el bosque nuboso de Monteverde, lo que hace la experiencia mucho más inmersiva.
La caminata para llegar al puente es accesible y permite disfrutar del paisaje, las aves y el aire fresco de Monteverde.Foto: Randall Vásquez (Randall Vásquez/Randall Vásquez)

Después de vivirlo, sí le puedo decir que vale la pena.

No solo por lo novedoso de caminar sobre un puente de vidrio en medio del bosque, sino porque la experiencia completa es entretenida, diferente y muy disfrutable.

Además, The Glass Bridge mide 42 metros de largo, alcanza hasta 20 metros de altura y está compuesto por 54 paneles de vidrio transparente de 20 milímetros de grosor.

Lo mejor es que forma parte del recorrido de Sky Walk, así que no hay que pagar una experiencia aparte.

Si usted anda buscando un paseo distinto en Monteverde, de esos que le dejan buenas fotos, aire puro, una pequeña dosis de adrenalina y una historia que contar, este puente sí merece una oportunidad.

Fabiola Montoya Salas

Fabiola Montoya Salas

Periodista de Empleo Costa Rica, bachiller en periodismo de la Universidad San Judas Tadeo.

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