La presentadora Johanna Solano sigue sumando experiencias en su aventura por Nepal y ya alcanzó uno de los puntos más impresionantes del planeta: el campo base del monte Everest.
Ubicado a 5.364 metros sobre el nivel del mar, este campamento es la antesala del imponente monte y representa todo un reto físico para quienes llegan hasta ahí.
Pero más allá del esfuerzo, el frío extremo y las condiciones del lugar, hubo un detalle que sorprendió, y hasta hizo reír, a la también exreina de belleza.
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Una cena muy “tica”… a miles de kilómetros
En medio de la travesía, Solano compartió con sus seguidores que vivió un momento totalmente inesperado a la hora de la cena.
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Resulta que, a más de 17.000 kilómetros de Costa Rica, le sirvieron un plato que perfectamente podría haber comido en su casa: arroz, lentejas, picadillo de papa y vegetales.
“Jamás pensé que a 5.364 metros de altura y a más de 17.000 km de Costa Rica iba a cenar exactamente lo mismo que comería en casa”, comentó entre risas.
Frío extremo y baños afuera
La experiencia, eso sí, no ha sido del todo cómoda.
Solano también contó que uno de los mayores retos ha sido el frío intenso que se vive a esa altura, además de que los baños están ubicados fuera de las habitaciones, lo que hace todo más complicado durante la noche.
Aun así, Joha se ha mostrado emocionada y agradecida por la experiencia que está viviendo en los Himalayas.
Un paso clave en su preparación
La aventura forma parte de su proceso de preparación en alta montaña, ya que su objetivo a futuro es intentar alcanzar la cima del Everest.
En este viaje no está sola, pues la acompaña Ligia Madrigal, quien hizo historia al convertirse en la primera costarricense en conquistar la cima de la montaña más alta del mundo.
Por ahora, Solano sigue disfrutando cada etapa del recorrido, incluso cuando la sorpresa del día termina siendo una cena que le sabe a casa.




