Una sola foto fue suficiente para que Lynda Díaz pusiera a hablar a todos sus seguidores, aunque esta vez no fue presumiendo el cuerpazo que se maneja o algún retoquecito reciente.
La imagen, que rápidamente se convirtió en tema de conversación en redes sociales, desató todo tipo de comentarios y llevó a la presentadora a abrir su corazón para contar qué hay realmente detrás de ese momento que muchos interpretaron de distintas maneras.
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A través de su cuenta de Instagram, la presentadora volvió a compartir la imagen en la que aparece rubia, con el cabello recogido y hasta con un lunar al lado de la boca, un cambio de look que no pasó desapercibido entre sus seguidores.
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“¿Y si no todo lo que vemos fuera real?. Publiqué una imagen con otro cabello y otro look”, comenzó diciendo Lynda, despertando aún más la curiosidad de quienes ya estaban comentando la foto.
La guapa exparticipante de Mira quién baila contó que, tras publicar la imagen, su celular literalmente explotó de mensajes y comentarios en cuestión de segundos.
“Quiero empezar el día diciendo algo importante: gracias a todas las personas que se tomaron el tiempo de escribirme mensajes tan lindos. Pero aquí va la parte interesante: muchas personas pensaron que la imagen era real y no lo era, era inteligencia artificial”, aclaró.
Díaz explicó que creció escuchando que no todo lo que se ve o se oye es cierto, y que esta experiencia la llevó a reflexionar sobre lo fácil que es creer en lo que aparece en redes sociales.
“Hoy una imagen puede ponerte en un lugar donde nunca estuviste, con alguien que no conoces. Una historia puede sentirse real, aunque no lo sea. La inteligencia artificial es impresionante: puede crear, inspirar, conectar y hasta sanar de formas increíbles, pero también tiene riesgos”, reflexionó.
La empresaria agregó que, aunque una persona tenga criterio y una mente clara, nadie está exento de ser influenciado.
“Muchas veces, de forma sutil y sin darnos cuenta, y en manos equivocadas, la inteligencia artificial no solo informa, también adoctrina. Vivimos tiempos fascinantes, pero que exigen conciencia, pensamiento crítico y responsabilidad, tanto de quienes crean como de quienes consumen”, concluyó, dejando claro que el futuro no es solo tecnología.


