Lo que está viviendo Kattya Granados es un cóctel difícil de sobrellevar. No es solo una cosa: es la suma de varios golpes que llegaron casi seguidos y que hoy la tienen física y emocionalmente contra las cuerdas.
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En entrevista con La Teja, abrió su corazón sin filtros y contó cómo su vida dio un giro tras la muerte de su mamá, doña Olga Vega Arce, el 11 de febrero de 2022, y el diagnóstico de cáncer de mama que recibió en abril de 2023.
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Pero hay un factor más que está marcando este momento y que ha intensificado todo: una menopausia severa que le está pasando una factura durísima y que, según explicó, le ha cambiado por completo su rutina, su descanso y hasta su estado emocional.
Noches eternas que desesperan
Uno de los síntomas más fuertes que enfrenta es el insomnio, provocado en gran parte por ese descontrol hormonal.
“Paso noches completas sin dormir, me da no sé ni qué y siento ganas de llorar o gritar. Tal vez cierro los ojos 20 minutos y ya me tengo que levantar para ir a trabajar”, le contó a este medio.
Durante esas madrugadas, su mente no se apaga. Intenta enfocarse en lo positivo, orar, agradecer, pero inevitablemente su mamá aparece en sus pensamientos una y otra vez.
“Pienso muchísimo en ella, es algo en lo que pienso una y otra vez”, confesó.
La falta de descanso no solo la agota, también le genera ansiedad, frustración y una sensación de impotencia que cada día pesa más. Hay momentos en los que, según relató, siente que la desesperación le gana al ver que pasan las horas y no logra conciliar el sueño, sabiendo que debe levantarse a cumplir con todas sus responsabilidades.
Un cuerpo en descontrol
Kattya explicó que la menopausia le está pegando con todo. No es un proceso leve, sino uno severo que se mezcla con los efectos del tratamiento contra el cáncer, generando un impacto mucho mayor.
“Siento un fuego por dentro, como si me estuviera descomponiendo”, dijo al referirse a los bochornos.
Según detalló, estos síntomas se intensifican por el medicamento que toma como parte de su tratamiento, lo que hace que los calores, la fatiga, el dolor físico y el malestar general se multipliquen.
“Si una mujer lo siente normal, a mí me da tres o cuatro veces más fuerte”, aseguró.
Incluso contó que hay momentos en los que debe hacer pausas, respirar profundo y tratar de controlar lo que siente para no colapsar, especialmente cuando está en medio del trabajo o en reuniones.
Además, la situación la ha llevado a necesitar apoyo emocional y medicación específica, siempre bajo supervisión médica, para poder sobrellevar la carga sin afectar su tratamiento principal.
Seguir… aunque el cuerpo no responda
A pesar de todo, Kattya sigue cumpliendo con su trabajo, uno que implica mucha responsabilidad y exigencia.
Ella misma reconoce que ya se le está volviendo un calvario levantarse después de noches sin dormir y tener que rendir al máximo.
“Tengo que dar el 200%, pero también soy humana”, expresó.
Lo más fuerte es que muchas veces nadie lo nota, porque ella misma se encarga de disimularlo.
“La vida es una actuación. Uno anda sonriendo, pero la procesión va por dentro”, dijo.
Ese desgaste ya empieza a reflejarse y hasta en su trabajo han notado que no está igual. Aun así, insiste en cumplir, en seguir adelante y en no dejar que la situación la detenga, aunque reconoce que cada día representa un esfuerzo enorme.
El dolor que sigue presente
La muerte de su mamá sigue siendo una herida abierta y es que confesó que la recuerda constantemente y la tiene presente en su día a día, en sus pensamientos y en muchos detalles personales.
“Mi mamá era mi guerrera. Yo soy una persona muy positiva, pero estos días han sido un calvario”, confesó.
Esa pérdida, sumada a todo lo demás, ha hecho que el proceso sea aún más pesado emocionalmente, ya que muchas de las noches en vela están acompañadas de recuerdos, nostalgia y un vacío que todavía no logra llenar.
Su familia, su soporte
En medio de todo, su familia ha sido clave. Su esposo Luis Fernando Sánchez, quien es ginecólogo, ha estado acompañándola en cada paso, entendiendo incluso desde lo médico lo que está viviendo y tratando de ayudarla a sobrellevar los síntomas.
También su hija, Keyla Sánchez, ha sido un apoyo fundamental en este proceso, mostrándole cariño y estando pendiente de ella. Aun así, doña Kattya tiene claro que no quiere que la vean con lástima.
“No me gusta ser una carga. Yo sigo adelante con la mejor actitud que puedo”, afirmó.
“Esto también hay que hablarlo”
Más allá de su caso, la guapa señora quiso alzar la voz por muchas mujeres que pasan por lo mismo en silencio.
Asegura que la menopausia, sobre todo cuando es severa, puede convertirse en un proceso devastador si se combina con otros factores físicos y emocionales.
“Esto es la vida real. No todo es estar bien”, dijo.
Incluso propuso que deberían existir más espacios de apoyo para mujeres que atraviesan estas etapas, donde puedan hablar sin miedo y sentirse comprendidas.
Hoy, su enfoque es claro: resistir y avanzar, y luchar un día a la vez.




