El diseñador de moda Valentino Garavani, un nombre que en el mundo bastaba pronunciar como Valentino, falleció este lunes en Roma a los 93 años, “rodeado de sus seres queridos”, según confirmó la fundación que lleva su nombre.
El adiós a uno de los grandes reyes de la moda
Valentino fue una figura única: de esas pocas personas capaces de ser reconocidas por un solo nombre y, además, por un color. Su firma fue el rojo, un sello que lo convirtió en sinónimo de lujo y elegancia en la alta costura. En Italia, su peso global lo ubicó como el otro gran monarca de la moda junto a Giorgio Armani, fallecido el año pasado.
La fundación informó también la agenda de despedida. El velatorio se ubicará en el espacio cultural PM23, en el centro de Roma, cerca de la plaza de Spagna, creado por el propio Valentino y su socio y pareja durante años, Giancarlo Giammetti. La capilla ardiente abrirá el miércoles 21 y se mantendrá hasta el jueves 22, de 11 a 18. Posteriormente, el viernes 23 se celebrará el funeral a las 11 a. m. en la basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires, en Roma.
De Ludovico Garavani a Valentino: el inicio de un mito
Nacido en Voghera —entre Milán y Génova— en 1932, en realidad se llamaba Ludovico Clemente Garavani. Eligió Valentino como nombre para la firma que fundó en 1959 en Roma.
Su vocación lo llevó joven a París: se trasladó con 17 años, en 1949, y se formó en la École des Beaux-Arts de la Chambre Syndicale de la Couture Parisien. Más tarde, aprendió el oficio en los talleres de Jean Dèsses y Guy Laroche. De vuelta en Italia, su salto definitivo ocurrió en 1962 con su primer desfile en Florencia, punto de arranque de un éxito internacional fulgurante.
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El rojo Valentino y las grandes figuras que vistió
Según, El País, el color que terminaría siendo su emblema nació de una imagen de infancia: cuando era niño, en Barcelona, una noche en la ópera quedó fascinado al ver mujeres elegantes vestidas de rojo. Ese tono, una mezcla de cadmio, púrpura y carmín— se volvió “su rojo”, su firma.
Su prestigio lo convirtió en el diseñador de referentes de la realeza, la vida social y Hollywood. El texto recuerda que Farah Diba llevaba un vestido suyo el día que salió al exilio tras la revolución islamista. También vistió a Jacqueline Kennedy tanto en el funeral de John Kennedy como en su boda con Aristóteles Onassis, y luego a divas como Elizabeth Taylor, Sophia Loren y Julia Roberts. Ocho actrices recibieron el Óscar con un vestido suyo, uno de sus récords. Incluso tuvo un cameo interpretándose a sí mismo en El diablo viste de Prada.
La dupla con Giancarlo Giammetti y la venta de la marca
En 1960, Valentino conoció en Via Veneto a Giancarlo Giammetti, una relación clave en su vida y carrera. En lo sentimental, la relación terminó años después, pero en lo profesional siguieron como un tándem legendario. En una entrevista, al preguntarle qué significaba Giammetti, Valentino respondió: “No sabría responder, compartir con una persona la entera existencia, cada momento, alegría, dolor, entusiasmo, desilusión, es algo indefinible”.
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La marca fue vendida en 1998 por 300 millones de dólares. Aun así, ambos mantuvieron cargos, incluso cuando el grupo Marzotto la compró en 2002, hasta su salida definitiva. Valentino se retiró por completo en 2007, luego de haber marcado generaciones con una idea de elegancia que se volvió universal.
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