Lo que parecía una toma más de la transmisión del partido entre Alemania y Curazao terminó desatando una fuerte polémica en redes sociales y medios internacionales.
El árbitro australiano Shaun Evans, quien formaba parte del equipo de videoarbitraje (VAR) durante el encuentro disputado el domingo 14 de junio, fue acusado de realizar un gesto que algunas organizaciones y sectores identifican como un símbolo utilizado por grupos supremacistas blancos.
LEA MÁS: Uruguay empata 1-1 contra Arabia Saudita en su debut en el Mundial
Según informó el medio People en Español, la imagen fue captada durante la transmisión en vivo del encuentro que terminó con victoria de Alemania por 7-1 sobre Curazao.
LEA MÁS: Viejo conocido de Alajuelense será rival de los manudos en pretemporada
Evans aparecía dentro de la cabina del VAR cuando fue visto mirando hacia la cámara y realizando una señal con la mano en la que unía el dedo índice y el pulgar, mientras mantenía los otros tres dedos extendidos.
De acuerdo con diversos reportes internacionales citados por People en Español, algunos sectores interpretan este gesto como una representación de las letras “W” y “P”, asociadas a la expresión en inglés White Power.
La situación no tardó en generar reacciones y críticas en redes sociales, donde usuarios cuestionaron la actuación del árbitro y pidieron explicaciones sobre lo ocurrido.
People en Español también señaló que la FIFA confirmó estar al tanto del incidente. Sin embargo, hasta el momento no ha emitido una posición oficial sobre el significado del gesto ni ha anunciado posibles medidas disciplinarias.
Por su parte, la organización antidiscriminación Fare solicitó que Evans sea apartado de sus funciones mientras se esclarecen los hechos.
El caso ha generado debate debido a que el mismo gesto también es utilizado comúnmente en otros contextos para expresar que algo está “bien” o para hacer la señal de “OK”, por lo que algunas personas consideran que es necesario analizar el contexto antes de sacar conclusiones.
Mientras tanto, la controversia sigue creciendo y la atención permanece puesta sobre la FIFA, que deberá determinar si procede alguna investigación formal sobre lo sucedido.

