Hamnet, la aclamada película inspirada en la novela de Maggie O’Farrell, se ha convertido en una de las grandes contendientes en la temporada de premios y ha puesto nuevamente en el centro del debate uno de los misterios más profundos de la historia literaria: la muerte del hijo de William Shakespeare y el papel casi olvidado de su esposa, Agnes Hathaway.
Con una narrativa íntima y profundamente emocional, Hamnet propone una mirada distinta a la figura del dramaturgo más célebre de todos los tiempos. Lejos de enfocarse en el genio teatral, la historia se centra en el impacto devastador que tuvo la muerte de su hijo de 11 años, ocurrida en 1596, un episodio del que se conservan apenas unos cuantos registros históricos.
La película, dirigida por Chloé Zhao y protagonizada por Paul Mescal y Jessie Buckley, toma como punto de partida un hecho real: la existencia de Hamnet, hijo gemelo de Judith y cuyo nombre era intercambiable con Hamlet en la Inglaterra del siglo XVI. A partir de ahí, la ficción construye una poderosa reflexión sobre el duelo, la memoria y la creación artística, hecho que la hizo favorita a película del año en los Premios Óscar.
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En el relato, Agnes, esposa de Shakespeare, es retratada como una mujer fuerte, intuitiva y profundamente conectada con la naturaleza, conocedora de hierbas y remedios medicinales. Sin embargo, ni siquiera esa sabiduría logra salvar a su hijo de la peste, una tragedia que marcaría para siempre a la familia y que, según la interpretación de la obra, daría origen años después a Hamlet, una de las piezas más influyentes de la literatura universal.
Un vacío histórico que abre la puerta a la ficción
Según BBC, lo que vuelve especialmente poderosa a Hamnet es que se apoya en los enormes vacíos que existen sobre la vida privada de Shakespeare. Poco se sabe de su matrimonio, de la relación con sus hijos o de lo que realmente sintió tras la pérdida de Hamnet. Los documentos históricos apenas confirman fechas: el matrimonio con Anne —o Agnes— Hathaway, el nacimiento de los gemelos y el entierro del niño.
Uno de los grandes aciertos del filme es cambiar el foco narrativo tradicional. Aquí, Shakespeare no es el centro absoluto. Hamnet es, en esencia, la historia de Agnes, una mujer que durante siglos fue reducida a estereotipos: la esposa ignorante, la carga doméstica o la figura abandonada en Stratford mientras su marido triunfaba en Londres.
Agnes, una figura resignificada
La película propone una visión distinta de la esposa del dramaturgo, otorgándole una identidad propia, inteligencia y una presencia determinante en la vida emocional de Shakespeare.
Este retrato ha sido celebrado por académicos y críticos, quienes destacan que muchas mujeres del siglo XVI administraban hogares, negocios y conocimientos médicos, aunque la historia rara vez les haya dado crédito.
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Incluso, su nombre sigue siendo motivo de debate histórico. Mientras la mayoría de los registros la llaman Anne, un testamento de su padre la identifica como Agnes. La obra adopta este último nombre como un gesto simbólico de restitución de identidad.
¿Hamlet nació del dolor?
Uno de los ejes más conmovedores de Hamnet es la sugerencia de que la obra Hamlet fue una forma de procesar el duelo. Aunque no existe prueba concluyente de esta relación, la cercanía temporal entre la muerte del niño y la escritura de la tragedia ha alimentado especulaciones durante siglos.
En la película, esta conexión se vuelve visual y emocional: el actor que interpreta a Hamlet en escena guarda un inquietante parecido con Hamnet, reforzando la idea de que el arte fue el único espacio donde Shakespeare pudo reencontrarse simbólicamente con su hijo.
Un relato que dialoga con el presente
Más allá de su contexto histórico, Hamnet conecta con audiencias contemporáneas al abordar temas universales como la pérdida, el amor conyugal y la resiliencia.
La interpretación de Jessie Buckley, reconocida con importantes premios, ha sido clave para dar profundidad a un personaje femenino que la historia oficial dejó en penumbra durante más de cuatro siglos.
A falta de certezas, Hamnet no ofrece respuestas definitivas, pero sí plantea preguntas incómodas y necesarias. La cinta se estrenará en los cines de Costa Rica el 19 de febrero.
Nota realizada con ayuda de IA




