En “Conociendo mi país” nos pusimos en ruta a Limón, y desde el primer instante nos dejamos envolver por la naturaleza. Además, nos dejamos llevar por la extraordinaria energía del Caribe.
Nuestro recorrido comenzó en Rainforest Adventure, donde nos esperaba una aventura que arrancó en el teleférico. Mientras subíamos para dar inicio a este recorrido, pudimos ver perezosos rescatados, pizotes juguetones, la icónica rana de ojo rojo, libélulas y hasta arañas de hilo de oro que parecían salidas de un cuento.
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“Los perezosos son mamíferos con los que muchos nos sentimos identificados como costarricenses. Lo ideal es que vivan en su hábitat natural, pero a veces, por diferentes razones, tienen que ser rescatados.
“Y es que, al haber contacto humano, es difícil que puedan sobrevivir en la naturaleza, ya que no aprenderían a buscar su comida. Aquí en Rainforest Adventure les damos calidad de vida y, al mismo tiempo, concientizamos sobre el cuidado de estos bellos animales”, explicó Fabián Barquero, guía naturalista.
Durante más de una hora en el teleférico, las vistas eran simplemente espectaculares. Entre verdes montañas y ríos escondidos, aprendimos que en un bosque natural no hay que buscar mucho: la vida está justo a nuestro lado.
“Tenemos seis mil especies de plantas y alrededor de 500 especies de aves. A veces, solo hay que estar en el lugar correcto para descubrir la magia de este bosque. Y poder ver la fauna, que siempre es impresionante”, agregó Barquero.
Uno de los secretos del recorrido fue descubrir el árbol canfincillo, cuya savia y fruto son flamables, ¡un detalle que sorprendió a todos!
Y como la aventura apenas empezaba, Marcos Arroyo, guía de canopy, nos retó a recorrer diez cables, más de 2.400 metros entre las copas de los árboles. Una experiencia que puso a prueba nuestra adrenalina y nos regaló vistas que no olvidaremos.
Antes de salir rumbo al Caribe, la naturaleza nos dio un regalo: apareció una danta en busca de comida. Sigilosos y emocionados, pudimos observar de cerca a este pariente lejano del caballo y del rinoceronte, un momento que nos recordó la riqueza de nuestra fauna. Quienes quieran vivir esta experiencia pueden reservar al 6110 1123.
Camino al Caribe
El viaje continuó en el Chery iCar 03, cómodo y con música caribeña de fondo. Nuestra primera parada fue en Almendros y Corales (Almonds & Corals), en Manzanillo, un hotel que nos recibió con calidez y con Bandera Azul. El registro fue rápido gracias a la tarjeta Banco Promérica Premia Travel, que permite acumular millas y pagar de seis a doce meses sin intereses.
El hotel es un oasis: habitaciones que conectan con la naturaleza, ideales para relajarse escuchando solo el canto de los pájaros y las olas del mar. La gastronomía también fue un deleite: platillos y cócteles que fusionan sabores caribeños, perfectos para recargar energías antes de seguir explorando.
Nuestra primera parada fue en playa Negra, con su arena volcánica y un oleaje particular. Luego nos adentramos en Puerto Viejo, disfrutando la playa del pueblo y viendo pequeñas embarcaciones llegar mientras locales y turistas se mezclaban en un ambiente relajado y alegre.
Después llegamos a Cocles, donde se puede disfrutar de un gimnasio al aire libre, surf y la cercanía del comercio local. Y es que en este lugar no falta el agua de pipa y la comida típica caribeña.
La noche nos llevó a Salsa Brava, un bar y restaurante con historia familiar. Andrea Bissinger nos contó que desde que su mamá abrió el local, este ha sido su segunda casa.
“Salsa Brava ha estado aquí toda nuestra vida. Mi hermano y yo crecimos aquí. Es un restaurante que ha cambiado y evolucionado, pero siempre será nuestra casa”, agregó.
Al día siguiente nos lanzamos a explorar en bicicleta; bajamos las bicis del rack Thule. Yo utilicé una bici electroasistida de Ciclo Boutique, mientras que Alejandro Monge optó por la urbana con el equipo de Outdoor Adventure.
Durante el trayecto llegamos al Refugio Nacional Gandoca Manzanillo, donde nos topamos con un perezoso y disfrutamos de uno de los miradores más bellos, con vistas panorámicas al mar Caribe.
Para cerrar la aventura, nos fuimos a surfear; recibimos clases de Cesmar Rivera, quien nos enseñó técnicas para dominar las olas. Entre teoría y práctica, nos lanzamos al agua, las olas nos revolcaron y el sol nos recargó de energía, mientras todo el equipo de Conociendo Mi País vivía un día inolvidable.
Cómo ver el episodio
Este cuarto episodio de “Conociendo mi país” se puede disfrutar en el canal de YouTube de La Teja, La Nación y sus redes sociales, ofreciendo un recorrido único por Limón y el Caribe, lleno de aventuras, naturaleza y playas de ensueño.


















