Francisco Otálora es un colombiano que llegó a Costa Rica hace 25 años con el objetivo de continuar sus estudios en arte, pero también con la intención de trabajar.
“Soy artista y muralista, pero también me han gustado siempre los negocios”, reveló Francisco a La Teja.
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Hace unos tres meses se le ocurrió abrir una heladería diferente a lo habitual, y así nació Macondo, ubicada en Barva de Heredia.
“Macondo comenzó alrededor de un mes y medio en la parte física y en pensamiento hace como tres meses. Tuvimos la idea de montar una heladería diferente de helados colombianos de fruta natural que hacía falta aquí en el pueblo de Barva”, explicó Francisco.
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Su motivación también surgió al no encontrar un lugar similar en la zona, así que decidió crear algo acogedor y colorido.
“A la gente le ha gustado mucho y hemos tenido muy buenos comentarios”, recalcó.
Otálora unió su idea con Shirley Acuña, una costarricense que pasó de ser su amiga a socia, y actualmente trabajan juntos para deleitar a los clientes con sabores únicos.
“Antes de abrir este local, fui a Cali, porque yo soy de Cali. Me fui a ver cómo preparaban la lulada (granizado natural), que es un producto de la ciudad de Santiago de Cali, para venir a hacerla y preparársela a ustedes”, comentó Francisco.
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La famosa lulada es muy popular en Colombia y su base es el lulo, un fruto ácido que combinan con hielo, limón y leche condensada. Una vez dominada la receta, Francisco continuó con sus pruebas y elaboró también el maracumango, una mezcla de mango y maracuyá que combina sabores ácidos y dulces, pero también cuentan con muchas otras opciones para las familias.
“En Macondo ofrecemos granizados con fruta, milkshakes, conos grandes azucarados con toppings, banana split, ensaladas de frutas, batidos naturales y los dos productos colombianos que son el producto estrella: la lulada y el maracumango”, mencionó.
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Los batidos son muy buscados por los clientes gracias a sus mezclas naturales, precios accesibles y un excelente servicio. Durante nuestra visita comprobamos que este negocio fue creado con mucho amor y dedicación.
Yo no podía irme sin probar esas delicias que antojan a cualquiera, y por supuesto la lulada fue la primera opción que llamó mi atención. La verdad es que fue una excelente elección, ya que su sabor es distinto y delicioso, además es de buen tamaño. El precio de este granizado es de 2.000 colones.
El maracumango no se queda atrás; además de las dos frutas, lleva sal, pimienta, limón, leche condensada, miel y mango rallado. Estaba exquisito y cuesta 2.500 colones. Los amantes del helado aquí no podrán resistirse, porque uno quiere probar de todo.
También degusté un granizado de chicle y cola que lleva leche en polvo, marshmallows, gomitas, chantillí y helado, y estaba increíblemente bueno. Quien llega a Macondo, no se puede ir sin probar varios productos.
Los precios de los granizados dependen de cómo los desee: van desde 1.200 hasta 2.200 colones, con alternativas sencillas, con helado o especiales. Este lugar es perfecto para grandes y pequeños, porque nadie puede resistirse a tantas delicias.
Gracias a su talento, Macondo tiene una decoración original con recuadros pintados por Francisco, un mural y muchos detalles que llaman la atención.
“El arte lo empecé desde que tenía siete años. Siempre he tenido habilidad manual y cuando salí del colegio me dediqué a hacer murales. Cuando me vine a Costa Rica estudié arte en la Universidad Nacional y me especialicé en pintura”, recalcó el artista.
Además, usted puede elegir si se lleva su heladito para disfrutarlo de camino o si prefiere quedarse un rato en el local, ya que hay sillas y mesas disponibles.
Incluso hay un sillón especialmente pensado para quienes buscan un momento más relajado, donde se puede disfrutar del helado mientras conversa o incluso observar el ambiente colorido de Macondo.
El local está ubicado 50 metros al norte y 15 metros al oeste de la Municipalidad de Barva. Es un lugar familiar, perfecto para ir con niños, amigos o en pareja.