Sergio Alvarado, Andrés Garita.14 noviembre, 2018
Muy cerca de la playa está el Kaite Negro un lugar clásico en el Puerto. Foto: Andrés Garita.
Muy cerca de la playa está el Kaite Negro un lugar clásico en el Puerto. Foto: Andrés Garita.

Al conocerse la noticia que Eduardo Li quedó este martes en libertad Tiquicia se sacudió a punta de reacciones por lo sucedido en la Corte del Distrito este de Nueva York.

Muchos quedaron indignados y con la boca abierta por el veredicto, mientras que a algunos de sus conocidos les dio gusto la decisión de la jueza Pamela Chen, quien a pesar de declararlo culpable por asociación para delinquir, transferencias bancarias fraudulentas y conspiración para cometer un fraude bancario, le concedió la libertad supervisada por los próximos dos años por lo cual podrá venir a Tiquicia sin broncas.

Uno de los lugares en el que esperan recibir al Chino con los brazos abiertos es en el restaurante el Kaite Negro en Puntarenas en el que ya le tienen reservada una mesa y un ceviche de corvina para cuando regrese uno de sus más fieles clientes.

A pesar de que el lugar es una marisquería a ellos no les molesta hacer una excepción para espantar el antojo que tiene el Chino de mandarse un tamal en las próximas semanas al país.

El restaurante tiene cerca de 30 años de encantar el paladar de la gente y se ubica del estadio Lito Pérez 100 metros al norte y 50 metros al oeste.

En el local no le prestan atención a los actos de corrupción que cometió el expresi de la Fedefútbol, ni critican que se aprovechó de su posición para ganar plata malhabida o recibir sobornos de distintas empresas tal como se lo recalcó en la lectura de su sentencia la jueza Chen.

En una de estas mesas Li y su amigo Adrián Castro pasaron días de días. Foto: Andrés Garita.
En una de estas mesas Li y su amigo Adrián Castro pasaron días de días. Foto: Andrés Garita.

Alexánder Carvajal, quien es salonero en el restaurante, comentó que cuando supo que el Chino venía para Costa Rica se puso a alistar todo para darle una buena atención a Li y que se sienta como en en su choza.

“Eduardo fue una de las personas que ayudó mucho en Puntarenas y sobre todo al equipo (Puntareas FC), por lo que saber que viene para el Puerto me motiva para atenderlo de la mejor manera. Acá se le aprecia mucho y es por eso que merece una excelente atención” dijo Carvajal.

En Puntarenas afirman conocer al otro Chino Li, uno muy diferente al que juzgó la justicia gringa, así que a pesar de todo lo que se diga y se lea sobre él, en el Puerto no olvidan todo lo que hizo por esta provincia.

Don Jorge Espinoza, conocido como Kaite, era quien recibía a Eduardo en el restaurante cada vez que jugaba el equipo chuchequero en el estadio Miguel “Lito” Pérez. Kaite afirma que Li era un hombre muy divertido y alegre.

Jorge Espinoza mostró algunas de las delicias que hacen en el restaurante. Foto: Andrés Garita.
Jorge Espinoza mostró algunas de las delicias que hacen en el restaurante. Foto: Andrés Garita.

“Eduardo es un hombre muy alegre, cada vez que llegaba al restaurante era un vacilón ya que ingresaba bailando. Para m+i enterarme de que quedó libre me pone muy contento y será un gusto recibirlo, ya que tiene varios años de no venir al Puerto", indicó Jorge.

Greddy Cubillo, quien es administrador del restaurante, es otro de los que espera recibir a Eduardo con todas las de la ley, ya que asegura que siempre les brindaban un buen servicio a Li y a su amigo Adrián Castro, empresario porteño que fue asesinado el 16 de febrero del 2009.

“Nosotros siempre tenemos productos frescos de nuestro golfo y con pescados como la corvina es que vamos a recibir a Eduardo cuando venga para que se coma un buen ceviche y otros buenos platillos, hasta un tamalito le tenemos preparado, por si es eso lo que quiere comer”, comentó Greddy.

Eduardo Li está haciendo maletas para volver pronto a Costa Rica. Foto: José Rivera.
Eduardo Li está haciendo maletas para volver pronto a Costa Rica. Foto: José Rivera.

Cuando vuelva a Tiquicia, Li se topará con las miradas llenas de condena y otras que no ocultarán su alegría de ver de nuevo a un viejo amigo. El tamal está servido y espera por él.