El fútbol es una pasión que une, y ni qué decir de lo que genera un club como Saprissa, que en su estadio y en plena Ultra Morada vio cómo una pareja se comprometió a seguir juntos el resto de su vida.
Ober Artavia, vecino de San José, le entregó el anillo a su ahora prometida Yurrien Araya durante el juego entre tibaseños y Puntarenas, y ambos le contaron a La Teja su historia de amor y cómo vivieron ese encuentro del Monstruo que acabó en empate y con el “Sí acepto”.
¿Cómo se inició la historia entre ambos?
“Nosotros somos del mismo barrio de la 15 de setiembre y terminamos siendo más que amigos y más que vecinos, ya que íbamos al estadio con la peña de la 15 y ahí empezamos a hacernos más amigos.
“Yo la vi en el estadio y empezamos a ir con un grupo de los de aquí y luego nos empezamos a conocer más. En el estadio fue donde la relación empezó más seria. Tenemos dos años de juntados y diez de andar, y antes de eso ya íbamos al estadio”, cuenta Ober Artavia.
Ober relató de dónde salió la idea de pedir matrimonio en el estadio
“Yo soy saprissista desde antes de nacer; Saprissa es todo, primero Dios, la familia, mi mujer y Saprissa. Todos en mi familia somos morados", comentó.
Sobre la pedida de matrimonio en la Cueva, Ober cuenta que fue iniciativa de él por lo que representa el equipo de Tibás para la relación.
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“Fue iniciativa mía, es que el estadio, la Sur, es como mi segunda familia, entonces dije yo, como los dos vamos ahí mismo, me dije que me iba a jalar la torta ahí, pero no pensé que se iba a hacer viral la jugada. Era solo un videíto con una compita, pero ahora todo mundo nos felicita”, dijo.
“A mí me nació hacerlo en el primer partido. El anillo lo compré dos días antes del partido; es que ya tenemos mucho tiempo de andar, entonces pensé que ya era hora”, relató.
Los minutos antes de pedir matrimonio fueron de mucho nervio
Ober cuenta que durante la primera parte del encuentro era un saco de nervios esperando que fuera el medio tiempo para pedirle que se casaran a la que ahora será su esposa.
“Terminó el primer tiempo y se dio la situación; solo dos personas sabían, yo quería que nos hicieran un video, entonces dos compitas nos ayudaron con eso. Todo iba bien durante el juego, con la barra cantando y vacilando, pero ya cuando faltaba poco, yo ya no soportaba, bajaba de las gradas, me comía las uñas.
“Apenas acabó el primer tiempo, le dije a la muchacha para el video y esperamos que bajara gente y cuando quedó el espacio, me decidí y me fui de una”, acotó el morado.
Ober afirma que, pese a que el resultado fue malo para el Monstruo, él se fue feliz porque logró su cometido.
“Aunque hubiéramos perdido, me iba feliz, que no era la idea; la idea era irnos felices todos, ella con el anillo y el gane, pero bueno...”.
La prometida cuenta cómo vivió que le pidieran matrimonio en el Ricardo Saprissa
Yurrien Araya cuenta cómo vivió la solicitud de matrimonio en la Cueva en plena mejenga del Sapri y el Puerto.
“Fue impactante, no me lo esperaba, entramos al estadio y todo bien, pero fue muy emocionante”.
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Yurrien dice que ella veía a su prometido nervioso durante el encuentro, pero no se esperaba que fuera por el anillo.
“En esos días estábamos locos por mudarnos de casa, entonces hemos estado pasando cosas; encima los dos cumplíamos años, entonces fue una semana apretada y lo veía nervioso, pero pensaba que era por eso y por el partido que, tras de eso, íbamos perdiendo.
“Entonces le decía que se dejara de comer las uñas, pero era ese pequeño gran detalle”, añadió Yurrien.
La prometida mencionó que en algún momento se había hablado de matrimonio, pero no esperaba que fuera a pasar en ese encuentro.
“Había hablado de que él quería que nos casáramos, pero hasta ahí no me había dicho mucho más”.
La pareja contó cómo vivieron el segundo tiempo del partido ya estando comprometidos
“Yo estaba superfeliz y acelerada; yo decía que cómo podía ser posible y, pensaba que qué bandido hacerlo en el estadio. Eso sí, sentía un poco de pena porque nos grabaran, pero pensaba que iba a quedar en la barra y ahí seguimos viendo el partido supernerviosos, pero felices”, contó Yurrien.
El gol en la saprihora para empatar el partido fue algo muy curioso, pues no lo pudieron ver.
“Nosotros no vimos el segundo gol porque, a como estábamos, salimos cinco minutos antes y cuando íbamos como a 100 metros después de la clínica, oímos los gritos del gol de Ariel Rodríguez.
“Es que estábamos muy cansados por el trabajo y por la adrenalina y todo; mejor nos vinimos temprano, pero al oír los gritos, nos dimos un beso porque al menos habíamos empatado”, contó Ober después de una noche inolvidable pese al marcador final.



