Una camiseta de hace casi un siglo, que pasó a manos de un aficionado manudo, ahora es parte de la historia que se puede admirar en el Salón París - Carlos Alvarado, que se encuentra en el estadio Alejandro Morera Soto. Esta reliquia, que perteneció a Enrique Solera, figura histórica del club, fue prestada por don Bernardo Morera Sandoval.
El miércoles pasado, este aficionado de 75 años llegó a la Catedral rojinegra, con su nieta Sharon y su bisnieto Saúl, para prestar la prenda con la que Solera jugó en los años 20 y 30 con los leones; además, llevó una camisa que perteneció a don Melvin Araya en 1986, año en que la Liga conquistó por primera vez la Copa de Campeones de la Concacaf.
Don Bernardo, manudo de cepa, conversó con La Teja y contó cómo consiguió ambos tesoros y lo que representa para él el haberlas llevado al estadio para que se exhiban. Él estaba más que emocionado por haberle abierto espacio a este par de joyas para que estén a la vista de los aficionados rojinegros.
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Un par de reliquias
Don Bernardo decidió llevar ambas camisas al estadio, la semana pasada. Este fiebre liguista confesó que al inicio lo pensó, pero sabía muy bien que este gesto marcaría su vida, la de su familia y haría un gran favor al equipo de sus amores.
Morera vive en barrio Los Jardines, en el puro centro de la provincia de los mangos, y contó que jugó en las reservas de la LDA, pero dejó el fútbol, porque su papá necesitaba que fuera a trabajar y por años se dedicó a la agricultura y luego fue mecánico de precisión.
La primera camisa que tuvo fue la de Melvin Araya, quien se la dio el propio exdelantero rojinegro.
“Melvin era muy amigo mío y le regaló la camisa a mi hijo Fernando, cuando tenía 9 o 10 años. La camisa estuvo en la casa y cuando él se casó, decidió dejármela y yo la conservo”, recordó.
“Toda la familia es liguista, morados ni un majonazo de uña, pero no me doy mala vida por eso”. Bernardo Morera, aficionado a la LDA.
La de Enrique Solera, una prenda que se usó en los años 30, fue un regalo de una familiar, y ambas reliquias las tenía bien guardadas en un clóset.
“Una cuñada la tenía, ella era familiar de don Enrique y me la regaló. Hace más o menos 10 años me la obsequió y traté de conservarla lo mejor posible y se mantiene muy bien.
“Estas camisas se hicieron en Buenos Aires, Argentina, se encargó su confección en un lugar llamado Olavarría Deportes y tiene casi 100 años, añadió.
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Por amor al rojo y negro
Don Bernardo no lo pensó dos veces y la semana anterior decidió que quería hacer el préstamo de las camisas al museo de su amada Liga.
Conversó con su nieta y ella le ayudó a gestionar la entrega de las prendas y el día que visitaron el estadio fue más que especial.
“Ese día nos recibieron muy bien en el estadio y nos encontramos a Marco Vásquez (gerente general), que estaba loco con lo que le estábamos mostrando. No conocía el salón de trofeos y me pareció hermoso, toda la cantidad de artículos que tiene y solo falta tener ahí una botella de vino para festejar (risas).
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“El préstamo se hizo a través de un acuerdo de palabra y fue un momento muy lindo. Mi nieta y bisnieto estaban muy felices por lo que estaba haciendo, ellos también son liguistas y nos quedamos colocando las camisas en unas urnas, con mucho cuidado, para mantenerlas tal cual y las recibí hace años”, dijo.
Morera está casado con doña Sonia, es padre de 3 hijos, tiene 6 nietos y 1 bisnieto, que juega en Carmelita. Cada vez que puede va al estadio y no le gusta perderse ni un solo encuentro de la LDA, pero no se declaró un manudo envenenado.
“Toda la familia es liguista, morados ni un majonazo de uña, pero no me doy mala vida por eso. Yo soy muy sincero cuando el equipo juega bien, digo ‘qué partidazo’, pero cuando juegan mal lo reconozco.
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“Ahorita me parece que estamos levantando, sin embargo, creo que el entrenador que tenemos no es para la LDA, se necesita alguien con más carácter y jugadores que sientan la camiseta, porque ganan su buena plata, pero no lo demuestran en la cancha”, dijo.
Este fiel aficionado dijo que su acto de amor le cambió la vida, pues muchas personas le han reconocido su admiración, por lo que hizo.
“Desde que salió la publicación en redes sociales, todo el mundo me habla de esto, me dicen que les parece lindo lo que hice, pero yo no lo hice con esa intención. Lo que yo quería era ayudar con la historia del equipo que amo”, agregó.






