Sergio Alvarado.23 mayo
Carlos Marín tiene incluso un libro escrito sobre psicología deportiva. Foto: Cortesía.
Carlos Marín tiene incluso un libro escrito sobre psicología deportiva. Foto: Cortesía.

El sicólogo Carlos Marín llegó a Jicaral con el reto de que los jugadores del cuadro peninsular se enfocaran en el torneo y dejarán de lado todo aquello que los ha fregado en las finales de segunda división que han perdido.

Marín tiene colmillo en el tema, ya qie fue campeón con cuatro técnicos diferentes en el Saprissa entre el 2006 y el 2015, trabajó con la selección sub-20 en el Mundial de Egipto 2009. Él es sicólogo deportivo y profesor de maestría en la Universidad Autónoma de Monterrey.

11 años trabajó en el Saprissa

El brete de Marín no fue comida de trompudo, ya que tuvo que motivar a los jugadores a hacer oídos sordos de los comentarios a su alrededor y de sacar de la mente las finales perdidas anteriormente.

“Al jugador hay que hacerlo entender que se tiene que ocupar sobre lo que puede dominar o influir sobre él, que debe enfocarse en sí mismo y no desgastarse sobre lo que no tiene ningún control como el clima, la afición, la prensa, el árbitro o lo que se dice”, indicó Marín.

El psicólogo realizó varias sesiones en el aula y en la cancha con el cuadro porteño. Foto: Cortesía.
El psicólogo realizó varias sesiones en el aula y en la cancha con el cuadro porteño. Foto: Cortesía.

Durante su paso por la "S", institución en la que trabajó durante once años, fue campeón con Jeaustin Campos, Roy Myers, Rónald González y Carlos Watson.

"Yo llegué a Jicaral por recomendación de Erick Rodríguez. Cuando se hizo el cambio de entrenador el presidente del club me pidió una recomendación y yo le di el nombre de Jeaustin con quien ya había trabajado en el Saprissa.

“Yo estuve con él en durante sus dos pasos en Saprissa cuando ganó cinco torneos, él sabe cómo es mi trabajo entones fue muy fácil acomodarnos”, destacó Marín.

El sicólogo realizó trabajos tanto en cancha como en el aula para hacerles entender algunas cosas a los futbolistas. En su diagnóstico se dio cuenta que el cuadro porteño tenía buenos jugadores, pero no un equipo de fútbol, porque había futbolistas que ni se hablaban entre sí.

“Tenían poca interacción entre ellos, la comunicación no era fluida, les pregunté si todos viven en Jicaral, ya que casi ni se conocían y se hablaban muy poco, así que lo que no se dice fuera de la cancha, no se dice adentro y esa era una situación a corregir”, explicó.

Marín incluso les dio un libro que escribió sobre sicología deportiva para reforzar el tema, titulado “Futbolísticamente" que lo leyeron algunos de los jugadores.

Las sesiones de Marín consistían en que el grupo de jugadores se conocieran mejor. Foto: Cortesía.
Las sesiones de Marín consistían en que el grupo de jugadores se conocieran mejor. Foto: Cortesía.

La colaboración del experto con el equipo de Jicaral terminó a finales del torneo de Clausura en la Liga de Ascenso, ya que Marín debía ocuparse en otras tareas como el curso teórico práctico de Sicología del Deporte que impartirá en junio y julio en la universidad adonde labora en barrio Escalante, San José.

"Hasta adonde pude trabajar con ellos les di las herramientas necesarias para que pudieran romper con los límites y las barreras mentales, los límites son barreras que uno mismo se pone, así que uno mismo las puede quitar.

“Vamos partido a partido y nos preocupemos por algo hasta que lleguemos a ese puente. El abordaje para una final es muy diferente para clasificar a otra instancia y al final todo queda en manos del jugador”, indicó

Si todo lo que Marín hizo en Jicaral cala en los jugadores porteños será un hecho que se notará durante los dos partidos de la final.

Marín está muy positivo y deseoso de repetir los buenos resultados que ha dejado en otras oportunidades, para sumar un título más a su currículum.