El silbatero nacional Juan Gabriel Calderón será mundialista en la Copa del Mundo del 2026 en Norteamérica; sin embargo, su profesión no es para cualquiera debido a las críticas que reciben, de manera justa o no.
Ante una consulta de La Teja, el juez central contó de dónde fue que surgió su pasión por el arbitraje años atrás, algo que tuvo su premio este año con el nombramiento como mundialista.
“Soy árbitro porque Dios lo quiso. Cuando tenía seis años, mi papá jugaba campeonatos de canchas abiertas. Había una figura que en Juan Gabriel despertaba algo diferente, que es el árbitro, entonces vestido de negro. Mi piel se erizaba cuando pitaban penal y corría al punto en ese entonces, desde eso quería ser árbitro”.
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“Conforme pasó el tiempo, cierto día en San Gabriel de la Amistad, de la comunidad donde aún vivo, no había árbitro, entonces le dijeron a mi papá que arbitrara y resulta que me dijo que, como yo siempre había querido arbitrar, me dio un silbato y me mandó a pitar. Fue la primera vez que agarré un silbato, tenía 14 años, no había hecho ningún curso, y de ahí a los 17 años, Carlos Fallas, un exárbitro de mi asociación, me invitó a hacer el curso en el 2007 y desde ahí todas las etapas las hice como árbitro”, explicó Calderón.
El juez también le respondió a La Teja cómo lleva su familia y él las constantes críticas por su profesión y las situaciones que vive en la calle en medio de polémicas, por lo comentado que es el tema arbitral en el fútbol.
“Por dicha gozo de un respeto muy grande, algo que agradezco. Donde yo vivo, mi hijo es conocido como el hijo del árbitro, ahí vive el árbitro, cosas así; cuando salgo al centro de Pérez Zeledón, normalmente me piden fotos”.
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“Experiencias negativas, poquitas, contadas, pues en su mayoría son positivas; en algún momento, si pasa algo grande en algún partido que es muy mediático, uno en la casa viendo tele o desayunando o cualquier cosa, nos lo recuerdan, ya que vivo frente a la vía pública y pasan sonando el pito, no sé si para recordármelo o crítica o qué, pero es más que todo lo que pasa, en realidad es muy poco”, afirmó Calderón.
