El delantero Andy Reyes volverá a las canchas, luego de un largo tiempo fuera por una delicada lesión, periodo marcado por la incertidumbre económica y jornadas nocturnas como conductor de plataformas para ayudar a sostener a su familia.
Ahora, el exjugador de Saprissa encontró en la Asociación Deportiva Ramonense, emblemático equipo alajuelense que está en Linafa, la oportunidad que tanto esperaba para relanzar su carrera.
Reyes, de 27 años, conversó con La Teja y confesó que los últimos meses fueron difíciles. Desde febrero recibió el alta médica para volver a jugar, luego de superar una molestia en la rodilla derecha, pero no encontraba equipo y fue donde decidió tomar el volante para buscar dinero y así ayudarle a su pareja, María Jesús León, a salir con los gastos de la familia y llevar el alimento para sus chiquitos Julián y Valentina.
El exjugador de equipos como Carmelita, Saprissa y Cartaginés contó que la propuesta de Ramonense llegó hace aproximadamente un mes y la asumió como una bendición. Reyes considera que el proyecto representa una plataforma ideal para retomar confianza y demostrar nuevamente sus condiciones dentro del terreno de juego.
Una puerta que se abre
- ¿Por cuánto tiempo llega a Ramonense?
El equipo está en la segunda B de Linafa y voy a estarles ayudando por seis meses. Quiero que este no sea un paso fugaz por el equipo, quiero hacer las cosas bien, aportar con mi experiencia, aprovechar la oportunidad y que me ayude a llegar a otro equipo.
- ¿Cómo recibe esta oportunidad de volver a jugar fútbol?
Es muy importante para mí. Quiero agradecerle a Dios por la oportunidad, quiero aprovecharla al máximo. Me estuve moviendo por todo lado tocando puertas.
Me lesioné el 18 de mayo del año pasado, jugué lesionado, pero no me arrepiento y dejé de jugar en junio, cuando estaba en Fútbol Consultants y se jugó la final contra Guadalupe.
Fueron meses muy difíciles, me sentía muy estresado, saber que durante un año no había un salario fijo y me jugaba con la incapacidad, pero al darme de alta fue donde buscamos cómo generar ingresos y decidí a comenzar a trabajar en plataformas de transporte.
LEA MÁS: Andy Reyes, exjugador del Saprissa, regresa al fútbol tras casi un año alejado de las canchas
- ¿Cómo ha sido la experiencia?
Salgo en la noche y no le miento, puede ser peligroso, pero decidí no hacerle mente a lo negativo, gracias a Dios no me ha pasado nada.
Comienzo a trabajar a eso de las 7 p.m. y termino a las 11 de la noche. Nosotros vivimos en Alajuela, entonces conduzco por ese lado: Alajuela, Heredia, Santa Ana, Belén. De hecho, Heredia es de los mejores lugares y por dicha me ha ido bien y cinco que gano se lo doy a mi esposa para salir con los gastos de la casa.
Estaba muy agüevado porque quiero aportarle más a la casa, pero no hay de dónde y sé que con ese dinero nos apoyamos. Como en todo, hay unos días mejores que otros, pero no me puedo quejar porque nos ha ayudado mucho.
De hecho, estuve buscando trabajo en zonas francas, quería laborar como operario y estuve cerca de llegar a una, pero lamentablemente no se dio.
LEA MÁS: Keyshwen Arboine es el nuevo jugador del Deportivo Saprissa
Y ha sido vacilón, porque a veces tengo clientes que sí me reconocen. Sé que uno no es un billete de 10 mil colones, para caerle bien a todo el mundo, pero he tenido clientes que me piden una firma y otros han reconocido mi trayectoria y lo agradezco.
- Emocionalmente, ¿cómo ha sido ese tiempo sin jugar?
Ha sido complicado, triste. Me dieron el aval para volver a jugar, pero no encontraba club y hace un mes me hablaron de Moncho.
En febrero ya me dieron de alta y comencé a prepararme en el gimnasio, estoy bien físicamente, no podía perder tiempo, porque sabía que si no mantengo mi condición iba a ser más difícil.
No había nada concreto, pero pasaron los días y me presentaron un proyecto concreto y sabía que era lo que Dios me tenía preparado y agradecido acepté.
- ¿Y cuál es el plan de trabajo con Ramonense?
El martes ya me incorporo a los entrenamientos. Vamos a entrenar tres días a la semana, martes, jueves y viernes.
LEA MÁS: Cartaginés tendrá el calendario más rudo entre los ticos en la Copa Centroamericana
Mientras mi esposa trabaja como docente, yo le ayudo con las tareas de la casa y el cuido de los niños. Ellos van al kínder por la mañana y yo me encargo de recogerlos a la salida y me quedo con ellos por la tarde.
Aquí me toca sacar el lado creativo, porque les ayudo con las tareas y todo lo que necesitan. Mi esposa llega a eso de las 5 p.m. a la casa y seguiré con el carro los fines de semana y los días que no tenga que entrenar.




