El Barcelona volvió a ganar por el campeonato doméstico tras vencer 0-2 al Getafe con tantos de Fermín López y Marcus Rashford, mientras que el Real Madrid se dejó empatar este pasado viernes en su visita al Betis 1-1 con un gol de último minuto.
El panorama para los de Hansi Flick es que, a falta de 15 puntos por disputar, son 11 la ventaja que tienen los culés de cara a ser bicampeones de España y así sumar su estrella 29.
La pesadilla que viven los merengues no es solo que los culés logren el bicampeonato español, sino que la otra semana visitan al Espanyol, que está en la lucha por meterse a puestos de competiciones europeas, mientras que los catalanes juegan de visitantes ante Osasuna, y en caso de que los merengues no ganen y los azulgranas sí, serían campeones una semana antes del clásico de España.
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Esto tiene a los merengues sudando frío, ya que, en caso de que esto suceda en España, cuando un equipo se corona campeón, los rivales próximos a que dicha institución haya conquistado el cetro les hacen el popular pasillo, el cual consiste en que, a la entrada de los equipos a la cancha, el rival se pone en dos filas paralelas, dando espacio para que el monarca español entre al campo en medio de aplausos del rival.
Esta tradición se ha convertido en muy polémica debido a que algunos la ven como una humillación, algo que el Madrid en el 2018, en el clásico disputado en el Camp Nou ya con los culés como campeones, se negaron a hacer, dejando muchas críticas por la determinación de no querer reconocer a su máximo rival.
Los barcelonistas, en cambio, en el año 2007, en el Santiago Bernabéu, ya con los blancos como campeones, sí hicieron el famoso pasillo y recibieron entre aplausos a los merengues.
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El otro escenario que tiene a los merengues con preocupación es que, en el caso de que no se corone el Barcelona este fin de semana que viene, en el mismo clásico español del 10 de mayo, los culés podrían sentenciar La Liga.
Los blancos, en caso de ganar ante Espanyol, al igual que los catalanes contra Osasuna, llegarán con 11 unidades menos que los culés, y solo faltarían 12 por jugar, es decir que un triunfo de los de Flick o un empate frente a los de Álvaro Arbeloa haría bicampeones a los barcelonistas en la propia cara de su máximo enemigo futbolístico.


