Después de haber defendido durante años los colores del Municipal Puntarenas y del Municipal Quepos, en la Liga de Ascenso, el exfutbolista José Alberto Barrantes enfrenta hoy una nueva batalla, pero lejos de las canchas: un fuerte desgaste en sus rodillas que le provoca dolor constante y que, incluso, podría requerir una operación para mejorar su calidad de vida.
Barrantes, hoy de 60 años y vecino de Miramar, recuerda con orgullo su paso por el fútbol nacional. Se formó en las ligas menores del Municipal Puntarenas, donde pasó por reserva, segunda división y posteriormente llegó a la primera división.
En 1987, con apenas 21 años, formó parte del equipo que participó en un torneo de Concacaf en Honduras. Además, integró la selección juvenil de Costa Rica en 1984 bajo la dirección de Rafael Ángel Oviedo y disputó un premundial en Trinidad y Tobago junto a otros jugadores porteños que posteriormente destacaron en el balompié nacional.
LEA MÁS: La nueva vida de Nilton Nóbrega, excampeón del Herediano y Saprissa lejos de la capital
Sin embargo, su carrera también estuvo marcada por las lesiones. Fue operado en dos ocasiones del menisco y esa situación terminó afectando su continuidad en el fútbol.
En la actualidad, Barrantes no tiene un empleo formal y se gana los cinquitos gracias a un amigo, que le da su taxi para que le ayude en el día. El exdefensor porteño conversó con La Teja sobre el problema de salud que lo aqueja y cómo vive alejado de las canchas.
Sus inicios
José Alberto comenzó en las reservas del Municipal Puntarenas cuando era un muchachito y en 1987 llegó a ser parte del primer equipo.
Tres años antes fue parte de la Selección Juvenil que participó en un premundial en Trinidad y Tobago.
LEA MÁS: Campeón e ídolo de su equipo trabaja ahora como recolector de basura
“En la reserva me iba bien y junto con otros compañeros me llamaron a la Selección Juvenil. Pasaba un buen momento y tuve la oportunidad de ir al Premundial que se jugó en Trinidad y Tobago.
“Pude compartir con futbolistas destacados, que luego tuvieron una gran carrera en primera división, como Benjamín Mayorga, que al día de hoy es mi amigo; Roberto Stevanovich y Norman Castro, por ejemplo”, aseguró.
Este exdefensor recordó que en 1990 sufrió una lesión en la rodilla y pasó por el quirófano y dos años después, tuvo que ser operado de nuevo y la dirigencia del equipo decidió no seguir contando con el jugador.
“Me enviaron a la Asociación Deportiva Puntarenense, un equipo que estaba en segunda división y me sentía triste, agüevado, porque me estaba recuperando y cuando creía que me sentía bien me mandaron a este equipo.
“Luego, tuve una oportunidad en Damas de Quepos, que luego se llamó Municipal Quepos y pude participar en un torneo que organizó Concacaf para equipos de segunda división. Nos dirigía Juan Blanco y éramos los representantes de Costa Rica y ganamos el torneo al derrotar al Deportes Progreseño de Honduras, en la tanda de penales”, aseguró.
Años después tuvo que dejar el equipo de Quepos, por un tema salarial y a partir de entonces la ha pulseado de todas formas para llevar el pan a su familia.
Hasta el año pasado trabajaba como guarda de seguridad en la Clínica de Miramar, pero el año pasado, la empresa que lo contrató finalizó el contrato con el centro de salud y por ahora no tiene un trabajo fijo.
“Un amigo me presta el taxi y así le ayudo y me gano algo. Me comentaron que en 15 días llega una nueva empresa de seguridad y espero me tomen en cuenta”, afirmó.
LEA MÁS: ¿Recuerda a Figuito? Estuvo retirado año y medio, ya regresó y nos hizo esta valiente confesión
Un dolor que no se detiene
José Alberto creyó que al ser operado en dos ocasiones del problema en sus rodillas, su malestar se detendría, pero tiene un desgaste y los dolores no se detienen.
“Hace un tiempo se confirmó que tengo un desgaste en las rodillas y sinceramente tengo las piernas torcidas. Cuando trabajé en la empresa de seguridad me atendieron en el INS y debo operarme para enderezarme.
“A mí me gusta hacer deporte, pero si camino mucho tiempo me duelen las piernas, no puedo correr, porque me duele y es una situación bastante incómoda, porque cuando la gente me ve, lo que hacen es burlarse, por la forma en la que tengo las piernas”, expresó.
Barrantes contó que desde hace un año le dieron una referencia en la clínica de Miramar, pero por desconocimiento no la había entregado en el hospital Monseñor Sanabria, en Puntarenas, para ser revisado y someterse a la cirugía.
“Cuando me duele me tomo una pastilla y se me alivia un poco y me habían enviado unas rodilleras. El malestar inició en la pierna derecha, pero dos años después ya tenía problemas en la pierna izquierda y en el INS me dijeron que debía operarme.
“Me dieron una referencia, pero no entendí lo que debía hacer y no la he llevado al hospital y ahorita no puedo ir a consultar, porque no tengo seguro, con lo que gano me alcanza para cubrir la pensión de mis hijas, para que sigan estudiando y por eso deseo que llegue un nuevo trabajo, para ir a consultar, porque mi deseo es poder tener una vida normal”, aseguró.





