Marcelo Tulbovitz disfruta de unos días de tranquilidad en su natal Uruguay, pero confiesa que Costa Rica sigue ocupando un lugar muy especial en su corazón.
Tras cerrar su etapa en el Deportivo Saprissa, a finales de mayo, el charrúa se marchó en los mejores términos con la institución y agradeció el cariño que siempre ha recibido de los costarricenses desde que llegó a Tiquicia por primera vez, hace 23 años.
Tulbovitz, quien se encuentra a la espera de una nueva oportunidad laboral, recordó con emoción su reencuentro con Hernán Medford y aseguró que le hubiera encantado seguir en el cuadro morado para luchar por el título nacional y la Copa Centroamericana.
Sin embargo, afirmó que no hubo acuerdo para renovar su contrato y ahora se mantiene a la expectativa del mercado, sin prisa y disfrutando del reencuentro con su familia.
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Desde la comodidad de su casa, don Marcelo conversó con La Teja para contarnos cómo ha estado y contó que ha disfrutado de lo lindo del Mundial, apoyando incondicionalmente a la Celeste, dirigida por Marcelo Bielsa.
Tranquilo y en paz
- ¿Cómo la ha pasado de regreso en Uruguay?
Estoy bien, estoy en mi casa con frío porque acá es invierno, pero bueno, volviendo siempre a las raíces. Todavía no estoy trabajando, estoy tranquilo, esperando con tranquilidad y con calma.
Al ser un preparador físico independiente, cuando aparezca una opción que me sirva y le sirva a la otra parte, ahí arrancaremos. Mientras tanto, estamos esperando en este mercado sin prisa, con calma. Si sale, sale; y si no sale, habrá que seguir esperando cuando termine el mercado.
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- ¿Y cómo ha sido el reconectarse con su gente, su entorno?
Siempre es bueno volver a conectarse. Tengo dos hermanos, uno en Buenos Aires y otro en España, y Matías, mi hijo, está en España. Vine unos días en diciembre, cuando tuvimos vacaciones y ahora estoy acá, a la espera de una nueva oportunidad, porque quiero seguir trabajando, veremos a dónde me lleva el fútbol.
Hace un tiempo pensaba que no iba a volver a Costa Rica y ahora que lo hice me sentía muy feliz, por haber tenido la lo oportunidad de retornar al Saprissa.
- Don Marcelo: ¿Matías es su único hijo?
Sí, tiene 33 años y ha ido a Costa Rica más de 20 veces; de hecho, fue ahora en diciembre. Tiene amigos costarricenses muy queridos por él.
Cuando yo me fui a vivir a Costa Rica, él tenía diez años. En los primeros viajes él viajaba solo; me acuerdo que se pagaba un servicio a la compañía aérea y siempre iba con un asistente.
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Tenemos una relación muy fuerte y muy sólida y siempre estamos juntitos y nos hemos adaptado a la dinámica por mi trabajo.
Yo no soy muy amigo de la tecnología, pero ahí está y me ayuda mucho. Al inicio era Hotmail y el Messenger y ahora nos hablamos todos los días. Esto me hubiera encantado tenerlo en el 2003, cuando fui por primera vez a Costa Rica, porque él era más chiquito, pero la verdad nos hemos logrado comunicar muy bien.
- ¿Cuánto extraña Costa Rica?
Antes de volver pasé 14 años sin trabajar en Costa Rica y siempre lo he manifestado públicamente: soy una persona muy agradecida con el país, con el pueblo de Costa Rica, con todos sus ciudadanos sin distinción de banderas ni de camisetas, porque siempre me sentí muy respetado.
Y ahora que regresé, se mantenía el mismo cariño y me parecía hasta sorpresivo. ¿Y qué puedo decir de un país que me abrió las puertas hace 23 años, donde he pasado cosas increíbles y siempre encontré su respeto y cariño?
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Eso lo he agradecido en todos los países donde he estado. He hablado muchísimo del papel que significa Costa Rica como país para mi persona, lo que yo quiero al país, el cariño que profeso, sus cualidades y el don de gente de la mayoría de los ciudadanos.
- ¿Cómo fue el volver a trabajar con Hernán (Medford) después de tantos años?
Muy emocionante. Nosotros trabajamos seis años juntos: cuatro en Saprissa y casi dos y medio en la Selección, fui su primer preparador físico y con el paso del tiempo fuimos construyendo una relación profesional y personal que se mantiene hasta la fecha.
Por eso, el reencuentro, desde lo profesional y afectivo, fue muy bueno. Y ahora, lo vi mejor técnico, está más maduro, más consolidado, más enfocado en los detalles y con las convicciones futbolísticas de siempre que a mí me encantaban, que eran ser ofensivo, profundo, vertical, tener agresividad en la marca y en el ataque, y tiene muy buen manejo de grupo.
- Mucha gente esperaba que se quedara en Saprissa, que se lograra un acuerdo con la dirigencia. ¿Está dolido por no continuar en el club?
Nosotros teníamos un contrato hasta mayo de este año y obviamente hay una sensación porque la pasé muy bien.
En lo deportivo no se dio y me hubiera gustado ayudar a conquistar el campeonato nacional, pero no pudimos; llegamos a las dos finales y ganamos el torneo de torneo de Copa.
Me fui en los mejores términos; no se pudo consensuar una renovación y se terminó con la mejor onda, el grupo está bien. Estoy muy agradecido con los jugadores, con el cuerpo técnico (Géiner Segura, Raúl Ovares, Róger Mora), con Vladimir Quesada, con los utileros, también con Daniel Torres, Ricardo Umaña, Marco Herrera y con todas las personas que trabajan en la institución, con José Francisco Porras, con todos.
Mi deseo es que se logre el título nacional y la Copa Centroamericana, sin duda, era el desafío en el que más me hubiera gustado ayudar y hace poco me puse a disposición del nuevo preparador físico, Erick Sánchez y le deseo los mejores éxitos.
- ¿Hasta dónde va a llegar Uruguay ahora en el Mundial?
Ojalá que hasta la final. Está difícil, hay muy buenos equipos, pero uno siempre piensa en grande para competir y quiere llegar a lo máximo.
Ojalá que llegue; hay tres millones de personas que están empujando y un buen plantel que ojalá corone todas las ilusiones que tenemos los uruguayos. Hay que ir paso a paso. Ahora lo que hay que hacer es clasificar y después se verá.




