Tras una extensa carrera dentro y fuera de Costa Rica, Óscar Rojas vive una etapa de plenitud junto a su familia. El exdelantero se mantiene vinculado al fútbol como formador de jóvenes talentos y aseguró que el fútbol le permitió cumplir muchos sueños, desde jugar en el extranjero hasta vestir la camiseta de la Selección Nacional.
Sin embargo, reconoce que una de las espinas que aún conserva fue no haber tenido la oportunidad de competir por un puesto en los mundiales de Corea y Japón 2002 y Alemania 2006. Aun así, afirma que sigue enfocado en nuevos retos, entre ellos abrir un restaurante junto a sus hijas, un proyecto que espera concretar en los próximos años.
El exdelantero, quien defendió los colores de equipos como Herediano, en Costa Rica, y Morelia y La Piedad en México, vive en Alajuela con su esposa Jéssica Tencio y sus hijos Danna, Óscar, Luciana, Dalila y Brenda, y en este momento no cabe de la felicidad, porque pronto se convertirá en abuelo.
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“Me ha tocado estar viajando a Estados Unidos, porque me invitan a jugar partidos con veteranos y tengo un amigo que posee una academia y también le ayudo.
“Estamos muy felices. Pronto seré abuelo y la verdad es que estamos contentos con esta bendición y ansiosos de conocer al bebé“, comentó.
Pleno y feliz
- ¿Sigue Óscar Rojas ligado al fútbol?
Sí claro, ahorita estoy en la Sub-15, en la que le llaman Proceso, y en la U-20 de Carmelita; tengo más o menos cuatro meses de estar con ellos y ahí vamos, tratando de ayudar y colaborar con los muchachos. Hace un año, dos torneos más o menos, estuve como entrenador en el Municipal Grecia, en la Liga de Ascenso.
Acá vivo con mi familia, mis hijos estudian y voy a ser abuelo; vamos a tener a nuestro primer nieto y esperando saber si será niño o niña. Estamos muy felices e ilusionados.
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Regresamos a Costa Rica hace dos años más o menos y vine para retirarme en Grecia; de hecho, jugué un poco en primera división y luego el equipo regresó a segunda. Estoy metido de lleno en el fútbol, me encanta dirigir y mi esposa tiene un negocio de bienes raíces.
- ¿Y cómo ha sido la vida en Costa Rica luego de vivir tantos años en México?
No he tenido problemas para volver a adaptarme, nunca se me ha hecho difícil; quizás lo que me costó un poco fue el tema de la comida, porque nos encanta la comida mexicana y las vivencias y amigos que uno tiene allá.
Con respecto al deporte, acá ha sido más difícil, porque en México participaba en una liga para veteranos y me mantenía jugando, pero ahora, acá dirigiendo, me cuesta estar activo como antes.
- ¿Qué le ha dejado el fútbol a Óscar Rojas?
Gracias a Dios todo se me dio muy rápido, desde mi debut, hasta la oportunidad de ir al extranjero y jugar para la Selección. Además de lo deportivo, me dejó muchos amigos y la oportunidad de seguir adelante.
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A los 24 ya tenía mi licencia de entrenador, porque amo este deporte y siempre quise seguir ligado al fútbol, para devolver un poco lo que me dio y me gusta transmitir mis conocimientos a los muchachos.
- Óscar, ¿cuál es el momento que marcó su carrera?
Algo que me marcó mucho fue cuando estaba en la liga menor de Carmelita. Creo que fue mi último partido en la U-20 y ese día metí un gol y estaba Carlos Cañón González (antiguo presidente del equipo). De la euforia salí corriendo a la esquina, a festejar un gol, y mis inicios en el fútbol fueron complicados.
Por otro lado, siento que me faltó que me dieran la oportunidad de competir en la Selección (quedó fuera de la Copa del Mundo Corea y Japón 2002). Yo nunca pedí nada regalado y eso es lo que a mí más me dolió, que no me dieron esa oportunidad para competir, porque yo estuve en la eliminatoria, hice partidos buenos, pero no tuve la oportunidad de competir, no tuve la oportunidad de que me vieran, de que dijeran “bueno, sí, este anda mejor”.
También estuve en el proceso hacia Alemania 2006; me acuerdo que metí el gol que nos daba la clasificación al Mundial y me lo anularon, o sea, estuve ahí y tampoco tuve la oportunidad, y en el 2014 tampoco fui tomado en cuenta.
Con (Jorge Luis) Pinto me llevo bien, siempre me respetó porque fui un jugador disciplinado, en aquel momento porque venía de ser campeón con Herediano, pero no tener la oportunidad de competir y ver que otros jugadores que no estuvieron en ningún partido eliminatorio al final del día llegaron a la selección, eso sí me dolió y me marcó.
- ¿Qué proyectos personales tiene en mente?
Me gustaría tener un restaurante; es un proyecto que tengo en la cabeza y lo he hablado con mis hijas, que tienen conocimientos en ese tema, y espero lograrlo pronto. Me gusta ponerme metas, trabajar para lograrlas.




