Ricardo Márquez, delantero del Cartaginés, mostró su lado más humano al casi llorar en la cancha y pedir cambio por la frustración de no poder anotar un gol.
El colombiano se desbordó la noche de este martes, en el juego contra San Carlos, luego de que los defensores norteños lo privaran de gritar gol en dos ocasiones clarísimas.
El cafetero, apenas llegó al país, generó expectativas que hasta el momento no ha logrado cumplir, ya que el día del partido ante Alajuelense, en la tercera jornada, hizo una promesa que, por lo que falta de torneo, es casi imposible que cumpla.
“En Colombia son un poco más de partidos y siempre me visualizaba con entre ocho o diez goles y, pues, acá lo mismo, no puedo bajar los números porque sería algo malo para mí, no me sentiría cómodo; siento que con el pasar de los partidos puedo meter unos ocho golcitos, pero no llegar a la final y no ganar el título tampoco sería satisfactorio, solo algo personal; lo más importante es ser campeones”, dijo en aquel entonces.
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“Ricardo es un jugador fuerte, aguerrido, con mucho gol; espero meterlo acá“, afirmó Ricardo en los micrófonos de La Teja en su momento.
Desde su llegada al país, Márquez ha jugado 16 partidos por campeonato nacional y Concacaf Champions Cup sin sumar un solo gol, y su debut fue precisamente ante la Liga en el duelo que prometió esa cifra goleadora.
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Por el certamen de Copa sí logró perforar las redes en la serie de cuartos de final ante Sporting, en el compromiso de vuelta, cuando los brumosos quedaron eliminados tras caer 4-1 en la ida y volver a perder 1-2 en el Fello Meza. Es el único gol que ha anotado desde que llegó al país.

