El Super Bowl LX, que se llevará a cabo el próximo domingo, ofrecerá los boletos más caros de este año, en cuanto a eventos deportivos.
El emblemático juego enfrentará a los Seattle Seahawks vs. los New England Patriots, en el Levi’s Stadium y, de acuerdo con el sitio Vivid Seats, que ofrece las entradas para este partido, los boletos más baratos para el encuentro cuestan en promedio $3.500 (₡1,7 millones); mientras que las más caras cuestan $7.800 (₡3,8 millones), $10.724 (₡5 millones) y $11.423 (₡5,6 millones).
Según el medio ESPN, “los precios particularmente altos para el juego de este año marcan un repunte en el costo de las entradas para el Super Bowl; de acuerdo con Vivid Seats, el precio medio de venta del partido de la temporada pasada entre los Philadelphia Eagles y Kansas City Chiefs, $4.972 (₡2,4 millones), fue el más bajo para un Super Bowl desde el 2019″.
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Si una persona va a adquirir un boleto de $3.500, puede conseguir un auto usado y le serviría para adquirir algunos electrodomésticos, tomando en cuenta el tipo de cambio en Costa Rica.
En cambio, si va a darse el lujo de comprar una entrada de $11.423, lo que equivale a ₡5,6 millones, podría adquirir en Tiquicia un Chevrolet Spark 2014 o similares u otros vehículos como un Volkswagen Jetta 2016 o un Toyota Yaris 2007.
Y con $11 mil se podría organizar un tour a Colombia, para dos personas, si fuera de 8 noches, o a otros destinos como Argentina y Perú.
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Bad Bunny promete un gran espectáculo
La superestrella puertorriqueña Bad Bunny aseguró que su histórico espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de la NFL será una “enorme fiesta” y no hará falta entender español para disfrutarla.
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El propio Bad Bunny aprovechó su gran triunfo del domingo en los premios Grammy para condenar la actual ofensiva migratoria del presidente Donald Trump, quien se ausentará esta vez de la final de la liga de fútbol americano (NFL) y criticó la elección del cartel musical.
Desde la NFL, el comisionado Roger Goodell confió en que el artista usará esta plataforma “para unir a la gente”.
“Quiero llevar al escenario, por supuesto, mucho de mi cultura, pero no quiero revelar nada. Solo quiero que la gente se divierta. Va a ser una enorme fiesta. Va a ser lo que la gente siempre puede esperar de mí.
“Va a ser fácil. La gente solo tiene que preocuparse por bailar... ni siquiera tienen que aprender español”, bromeó en una intervención en la que se expresó en inglés, con unas pocas palabras salpicadas en español.
Vistiendo traje, abrigo y gorro gris, el puertorriqueño aseguró que no tenía en mente ser elegido para el codiciado espectáculo al ver el enorme éxito de su último disco, “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, primer trabajo totalmente en español en ganar el Grammy al álbum del año.
“Ese disco me enseñó mucho y creo que es el proyecto más especial en el que he estado. Me trajo hasta aquí y yo no estaba buscando ser el álbum del año en los Grammys ni actuar en el Super Bowl. Sólo estaba buscando conectar con mis raíces, con mi gente, más que nunca, conectar conmigo, con mi historia, con mi cultura y lo hice de una manera honesta”, afirmó.



