Después de cinco meses fuera de las canchas por una lesión, el futbolista del Cartaginés Randall Cordero volvió a sentir la adrenalina de un partido oficial el pasado domingo, un regreso que describió como uno de los momentos más esperados de su carrera.
El defensor ingresó al minuto 87 del encuentro entre brumosos y porteños. El muchacho, de 29 años, confesó que la espera se hizo larga, ya que para un futbolista estar tanto tiempo sin competir resulta complicado y aseguró que vivió el momento con mucha ilusión y felicidad cuando el entrenador le confirmó que tendría minutos en el duelo ante los chuchequeros.
A finales de setiembre del año pasado, Randall sufrió una fractura de peroné distal tipo Weber B (fractura en el hueso exterior de la pierna derecha), durante un juego entre Saprissa y Cartago.
Cordero conversó con La Teja y explicó que durante todo el proceso de recuperación la clave fue la paciencia y la fortaleza mental, ya que aunque tenía ganas de volver antes, entendió que debía respetar los tiempos médicos para evitar una recaída y regresar en las mejores condiciones posibles.
Emocionado a más no poder
- ¿Cómo ha asimilado el regreso?
Muy ilusionado, estaba ansioso de volver. Eran cinco meses de espera, que tal vez para una persona sea poco, pero para un futbolista estar fuera de cancha cinco meses es bastante. Y estaba muy feliz.
A lo largo de la semana, el profe habló conmigo, me preguntó cómo me sentía, ya venía entrenando, pero aún no estaba al cien por ciento, a veces tenía alguna molestia y yo le hice saber que estaba disponible para lo que necesitara.
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- ¿Y qué le pasó por la mente cuando vio que fue tomado en cuenta?
Recuerdo que estaba calentando y me preguntaron cómo me sentía y yo le dije al profe: “Profe, métame, métame”; estaba ilusionado y ya quería volver a jugar.
Estaba ansioso, muy feliz, sabía que era un partido importante para nosotros. Estábamos en casa, ocupábamos los tres puntos y entré sabiendo la responsabilidad que teníamos de ganar.
- ¿Quién lo acompañó ese día en el estadio?
Estaba mi pareja, mi hermana, mi cuñado y en la casa, mis padres y demás hermanos estaban atentos al televisor. Cuando terminó el partido me preguntaron cómo me sentí y mis amigos y compañeros también estuvieron pendientes de mí.
Y le agradezco a todos por estar, porque cada mensaje fue de mucha fortaleza.
- ¿Cómo manejó la situación a nivel mental?
A pesar de que fue mi primera lesión grave, siento que lo manejé muy bien, con mucha madurez.
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Creo que la clave fue tener paciencia, no precipitarme, porque aunque uno quiere entrar antes, hay que saber que parte de la responsabilidad que uno tiene con el club es saber cuándo entrar, cuándo meterse a entrenar ya de lleno.
A veces por querer estar antes de tiempo, puede ser perjudicial, puede haber otra lesión y la clave fue la paciencia, la esperanza de que iba a volver, era esperar.
-¿A qué apunta Randall a partir de este regreso?
Ahora es retomar el ritmo de juego y la confianza, que eso te lo da el mismo ritmo de juego. Los partidos te dan esa confianza que necesitas, sé que tuve una lesión complicada y que poco a poco voy a ir mejorando conforme pase el tiempo.
A nivel colectivo, quiero ayudar a la clasificación y pelear el título, que esto es lo que ansiamos todos. Y seguir puntuando en la tabla general para clasificar otra vez a la Copa Centroamericana.
Y en lo personal, seguir formándome como ingeniero eléctrico. Estoy muy contento, porque el 19 de marzo será mi graduación de bachillerato en Ingeniería Eléctrica, así que el regreso a la cancha coincidió con mi graduación.
Ya estoy cursando la licenciatura, porque desde pequeño mis papás me inculcaron el estudio, soy el menor de seis hijos y todos mis hermanos han sido profesionales. Entonces uno tiene como ese espejo y logré imitar el bien que ellos hicieron.
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No me quise quedar atrás y en lo personal, siempre me gustó tener una carrera además del fútbol, porque pensaba “¿qué voy a hacer cuando termine mi carrera?" y uno apunta siempre a trabajar bien y a lo mejor, pero uno no sabe qué le reparará Dios a su vida y por dicha estoy terminando mi carrera, porque sé que el fútbol es una carrera corta.
Y a mis compañeros les digo que busquen una carrera, que ojalá puedan estudiar, porque el fútbol es muy hermoso, muy lindo, pero se acaba. Es una carrera corta. Ojalá durara toda la vida, pero no es así.




