Washington Ortega, portero de Alajuelense, ha hecho de los clásicos los partidos en los que se ha puesto en el ojo de todos, mostrando buen nivel y demostrando que le gusta la presión que generan este tipo de compromisos.
El arquero uruguayo disputará este domingo su noveno clásico, en el que tiene un saldo positivo con tres victorias, cuatro empates y solo una derrota; justamente en el duelo que se disputó en Tibás en la primera ronda del Clausura 2026.
Mentalidad charrúa: disfruta la presión y el ambiente hostil
Como buen charrúa, disfruta de todo el color que dan este tipo de partidos, en los que entiende qué se juegan y donde le gusta sacar pecho, lejos de otros arqueros que la afición sentía que se achicaban en estos duelos.
El meta explicó qué tienen estos juegos que lo hacen disfrutar tanto, desde el ambiente hasta entrar en un estadio hostil, pues reconoció que es muy diferente hacerlo de visitante que en casa, pero lo menos que se puede sentir es miedo.
“Uno tiene que saber al lugar que llega, en qué momento llega, qué ha pasado. Todas esas cositas usted tiene que tomarlas en cuenta, ver qué pasa y desde ahí hacer lo que hago.
“Pasa que desde que viene el partido ya empiezan a decir que hay miedo cuando vas allá; durante la semana te dicen muchas cosas y uno tiene que estar firme en eso. Te dicen que cada vez que vas allá tienes miedo o cada vez que vas allá, tal cosa**,** entonces desde ahí te tienes que blindar para que eso no te afecte, hay que ser fuerte”, comentó.
Ortega recordó que en el Saprissa se ha llevado muchas puteadas, algo que afirma le encanta, porque lo toma como parte del folclore del fútbol, indicó en un conversatorio que tuvo con aficionados rojinegros hace unas semanas.
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Formación sudamericana vs mentalidad tica
A “Washi” le consultaron si esa forma de pensar —que no es tan común dentro del futbolista tico y es un pensamiento más sudamericano— y esa formación son uno de los puntos por los que ha salido bien parado de estos juegos, gracias a esa fuerza mental.
Ortega confesó que desde que un futbolista se forma en Uruguay o Argentina, los primeros que lo putean de niños cuando no juegan bien son los papás, muy diferente a Costa Rica.
“Eso es real, nos putean nuestros mismos padres; si metes la pata o eso, te lo hacen ver. Lo que siento un poco, quizás, es que ya en Primera División eso te lo puede dar jugar partidos importantes constantemente. Acá, si no es una final o un juego de Copa Centroamericana, normalmente solo te lo da el clásico”.
“Creo que es algo que también abarca mucho contexto y no solo por esto es que un jugador no tiene cierta personalidad, carácter o el sentirse superior para entrar a la cancha, yo me hice atrevido siendo así. No quiero ser atrevido con lo que son los jugadores costarricenses y no creo que entren con una mentalidad inferior”, comentó.
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El arquero comentó que incluso sufre más afuera de la cancha que adentro en este tipo de partidos, como le sucedió en la final anterior ante Saprissa, en la que no pudo jugar por una lesión y le dolió mucho, al punto que hasta se le escaparon unas lágrimas en el juego.
Alejandro González: la voz de la experiencia en los clásicos
Otro portero que es legendario entre los erizos es Alejandro González, quien durante los 80 fue una de las grandes figuras manudas y contó qué representa para él los clásicos.
“Los clásicos se viven, son partidos aparte, hay mucha adrenalina, todo mundo quiere ganar, se va a entrar atento. El que pueda lucirse, hay que lucirse porque para eso son estos juegos y ojalá ganarlo. En el fútbol se puede perder, empatar o ganar, pero siempre hay que salir con la mentalidad de ganar”, comentó el meta.
Don Ale contó que en su época disputó duelos superintensos, en los que siempre quería estar, porque son ese partido que golpea en la mesa como ningún otro.

