Wilder Eusse, presidente del Municipal Liberia, vive en Costa Rica desde hace 16 años y se involucró de lleno en el fútbol hasta el 2021, con el equipo al que devolvió a primera división.
Wilder es colombiano de nacimiento y su vida transcurre entre Santa Ana, donde dirige los negocios familiares y el cantón liberiano. Años después de llegar a Tiquicia, se siente identificado con Costa Rica, en donde vive con sus hijos, quienes le ayudan con sus negocios.
El dirigente liberiano conversó con La Teja y contó cómo se siente en nuestro país y sobre el proyecto deportivo que lidera con sus seres queridos.
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Wilder Eusse más personal
- ¿Cómo se siente en Costa Rica?
Llevo 16 años en Costa Rica, y cinco años y un poquito en el fútbol. La parte del deporte es lo que hemos planificado poco a poco; hemos adquirido experiencia, porque todos los días se adquiere experiencia, y el fútbol tiene esa particularidad, porque hay veces que planificas de una manera y sale de otra.
Es una experiencia muy bonita, realmente quiero muchísimo a Liberia, me gusta muchísimo la zona, me encanta sinceramente y de verdad me han acogido de la mejor manera. Nunca he tenido un inconveniente con ninguna persona en Liberia y eso da mucho de qué hablar. La satisfacción de estar ahí es muy bonita para mí.
- ¿A qué se dedica además del fútbol?
Nosotros vivimos en Santa Ana y ahí dirijo los negocios familiares. Cuando llegué al país, empecé viviendo en Guápiles porque trabajamos en la parte de la construcción de APM Terminals; duré muy poco tiempo en el Caribe, me vine para la capital.
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Acá vivo con mi familia; me he traído ya casi el 50% de mi familia de Colombia. Trabajan conmigo en la parte empresarial y algunos trabajan también en la parte del fútbol conmigo.
Mis hijos trabajan conmigo y hasta soy abuelo. Terminé de educar a mis hijos aquí en Costa Rica y de verdad me siento muy satisfecho y agradecido con el país que me ha tomado de la mejor manera. Tengo una hija costarricense; acá vivo muy tranquilo, hago lo que me apasiona, que es lo del fútbol, y fuera de eso trabajo en las empresas familiares día a día.
Tengo seis hijos: cinco hombres y una mujer. La niña es costarricense, mi pareja es costarricense y acá viven cuatro de mis hijos y dos siguen en Colombia y hasta ya me hicieron abuelo.
- ¿Y cómo ha sido la experiencia de ser abuelo?
Es espectacular. Ellos sí me hacen hacer cosas que uno a veces no cree que puede hacer a estas edades. Los nietos lo vuelven a uno a esa etapa de niño, para jugar y compartir con ellos.
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Si al hijo lo van a castigar, uno prefiere que lo castiguen a uno. Es una etapa muy bonita, de verdad, y más en un país tan tranquilo como este, es demasiado espectacular vivirla.
- En Colombia y Costa Rica se comparte el gusto por el café ¿Es cafetero?
Esa es mi debilidad: seis o siete tazas de café diarias.
- ¿Toma café tico o manda a traer su cafecito de Colombia?
Los dos cafés son espectaculares. Creo que tanto Costa Rica como Colombia producen café de muy buena calidad. Cuando me traen regalos de allá tomo café colombiano, pero la mayoría del tiempo tomo café de acá.




