Con una sonrisa en el rostro, las manos llenas de masa y el corazón puesto completamente en sus hijas, Vilma Oneliz Granada se levanta todos los días para pulsearla trabajando en el Mercado Central de San José, donde prepara tortillas palmeadas, chorreadas y otras delicias tradicionales.
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La nicaragüense llegó a Costa Rica hace cinco años buscando una oportunidad para darle una mejor vida a sus tres hijas y, aunque reconoce que el camino no ha sido sencillo, asegura que nunca se ha rendido porque ellas son su principal motor para seguir adelante.
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“Lo que he venido a este país es a dar una vida mejor a mis hijos”, contó a La Teja.
Vilma explicó que actualmente trabaja en Soda Cristal, haciendo tortillas rellenas y chorreadas, labor que aprendió desde muy pequeña gracias a las enseñanzas de sus abuelos en Nicaragua. Según recordó, desde los 12 años ya comenzaba a palmear tortillas, algo que con el tiempo terminó convirtiéndose en una herramienta para salir adelante y llevar sustento a su hogar.
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“Desde pequeñita comenzábamos a palmear tortillas”, recordó con orgullo.
La trabajadora comentó que pasa prácticamente todo el día preparando alimentos y atendiendo clientes, pero que cada sacrificio vale la pena porque todo lo hace pensando en el bienestar de sus hijas, quienes tienen 15, 17 y 21 años.
“Yo trabajo para sostenerlas a ellas porque soy madre soltera”, expresó.
Vilma confesó que sacar adelante sola a sus hijas ha significado muchos esfuerzos y sacrificios, especialmente estando lejos de su país y de parte de su familia. Sin embargo, asegura que siempre trata de mantenerse positiva y seguir luchando por construir un mejor futuro.
Además, destacó que el cariño de las personas y el apoyo de quienes visitan el mercado también la motivan a continuar trabajando día con día.
Actualmente, tiene aproximadamente cinco meses trabajando en ese puesto dentro del Mercado Central, aunque toda su vida ha estado ligada a la cocina tradicional y al esfuerzo constante.
