Durante un recorrido por San José conocimos a Henry López, un señor de 60 años que cada día recorre las calles en busca de ingresos para cubrir sus necesidades básicas.
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A pesar de movilizarse en silla de ruedas y enfrentar una condición de salud que lo obliga a portar una bolsa médica, este héroe anónimo no se deja vencer por las circunstancias y sale cada día a las calles en busca de su sustento.
“Yo salgo todos los días a las 4 a.m. Vivo en un dormitorio aquí en San José y dependiendo del día me devuelvo a las 3 p.m., o 4 p.m.”, nos contó.
El trabajo como única alternativa
Desde hace casi tres años, don Henry se dedica a vender pañitos, medias y libros para colorear en distintos puntos del país como Atenas, Grecia, Jacó, Herradura, Orotina y, en menor medida, en San José, ya que él no cuenta con una pensión.
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“Hay veces que la situación está muy difícil y hay mucha gente pidiendo en las calles así que tengo que buscar la manera de ganarme la vida”, explicó.
Más que ingresos, una forma de vida
López vive solo y lo que recauda diariamente es destinado a su subsistencia. Sin embargo, más allá del aspecto económico, el trabajo representa una forma de despejar su mente e interactuar con distintas personas, especialmente cuando sale de la capital.
Algunas personas adquieren sus productos, mientras que otras se acercan para brindarle apoyo con alguna moneda, gesto que recibe con agradecimiento.
La fe como motor para seguir adelante
Pese a las dificultades, López mantiene un mensaje de esperanza y fortaleza que lo impulsa a continuar cada jornada.
“Agarrarse fuerte de Dios y pedirle mucho porque es el único que nos puede ayudar. En mi situación, es quien me apoya y me ayuda, me da la fuerza para salir adelante y poder hacer las cosas mejor”, expresó.
La historia de este señor refleja una lucha silenciosa que se repite cada día en las calles.
