Alejandro Víquez todavía se sorprende cuando alguien lo detiene en la calle y lo reconoce como aquel muchacho musculoso que corría, brincaba y se fajaba en cada prueba de Combate.
Han pasado ya diez años desde aquella etapa, pero el cariño del público sigue intacto, algo que él mismo describe como “vacilón” y hasta inesperado.
El alajuelense, que en aquel entonces apenas tenía 21 años, fue uno de esos rostros frescos que llegaron al programa de canal 11 de Repretel en una etapa de cambios.
Aunque su paso por el espacio no fue tan largo como el de otros compañeros, la experiencia le dejó huella, tanto por la exposición mediática como por el calor de la gente que aún hoy lo recuerda con cariño.
Ahora, lejos de las competencias físicas y las cámaras de televisión, Alejandro quiere escribir un nuevo capítulo en su vida: la música.
De este y otros temas nos habló el vecino de Poás.
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—¿Todavía la gente lo reconoce después de tantos años?
Es vacilón, porque uno se topa gente en la calle que lo reconoce y uno se queda como: “Pucha, hace diez años”. Yo andaba con barba en ese tiempo y la gente igual lo ubica a uno. Hay gente joven, pero también gente mayor que no se perdía el programa. A veces, me dicen: “Yo sé quién es usted” y yo me quedo sorprendido de que se acuerden después de tanto tiempo.
—¿En qué año entró a Combate y cómo se dio esa oportunidad?
Yo entré en el 2015. En ese momento estaban varios de los más conocidos, como Randall Casanova, Maurely Zárate, Alejandra Chinchilla. Yo entré porque Jonathan López se había lesionado y ocupaban a alguien. Hice el casting normal, como todos, con filas larguísimas. Ya yo tenía algo de experiencia frente a cámaras porque había salido en programas bailando y modelando, en Giros o El Chinamo, entonces no tenía miedo. Hice pruebas, quedé entre los mejores y meses después me llamaron para entrar.
—¿Cómo recuerda esa etapa dentro del programa?
Fue muy bonito. Los compañeros me recibieron superbién; yo iba con miedo porque era nuevo, pero más bien todos me apoyaron. Randall (Casanova), por ejemplo, siempre llegaba a hablarme. Fue una experiencia muy tuanis, sobre todo, por el cariño de la gente. No es lo mismo verlo en tele que vivirlo, porque uno cree que las pruebas son fáciles, pero estando ahí es otra historia.
—¿Le costó adaptarse a la exigencia física?
Sí, porque aunque yo ya iba al gimnasio y tenía algo de condición, no es lo mismo. Las pruebas son otra cosa: correr, nadar, resistencia. Me fui adaptando poco a poco. Siempre me ponían a competir contra Randall, quien era muy rápido, entonces eso me ayudó a mejorar. Al final, ya no era tan fácil ganarme.
—¿Le dejó alguna lesión el programa?
Sí, una cicatriz en la espinilla. En una prueba me golpeé con un estañón y se me arrancó un pedazo de piel. Seguí jugando, pero me quedó la marca. También tenía dolores en articulaciones en ese momento, pero ya después me recuperé.
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—¿Sigue en contacto con compañeros de Combate?
Con algunos, sí. Por ejemplo, con Alonso (Swirgsde), con Kael (Ramos), quien fue novio de La Chama, con Katty (Naranjo), a quien veía en el gimnasio. A Víctor De Paz lo considero muy amigo, aunque no fuimos compañeros en la misma temporada. Con varios mantengo el contacto, aunque ya no tan seguido.
—Después de Combate, ¿a qué se dedicó?
Trabajaba en gimnasios y hacía eventos, en los que me iba muy bien. Pero cuando vino la pandemia, todo eso se cayó. Yo había estudiado contabilidad y trabajé un tiempo en eso, pero no me gustó mucho. Luego trabajé en otras cosas y fue cuando conocí los negocios digitales, como trading y marketing, que es a lo que me dedico ahora.
—¿Cómo le ha ido en ese mundo digital?
Gracias a Dios, muy bien. Me ha permitido generar ingresos desde la casa y tener estabilidad. La idea es usar eso como base para dedicarme también a la música, que es lo que realmente me apasiona.
—Hablemos de esa nueva faceta, ¿cómo nace ese interés por la música?
Desde chiquitillo me ha gustado cantar. Estuve en un grupo de iglesia y ahí nació todo. Yo escribo y compongo mis canciones. Ahorita tengo tres en YouTube, que me pueden encontrar como “Ale Víquez”; así me decía Ítalo (Marenco) y me gustó. Y ahorita estoy trabajando en una nueva que estoy por lanzar con video.
—¿Qué tipo de música hace?
Ahorita estoy enfocado en reggaetón, pero con melodía, como una mezcla con balada. Antes hacía música más romántica, pero siempre me llamó la atención ese género urbano.
La idea es hacerme un repertorio grande, empezar a hacer shows y ojalá ir a promocionar a otros países como Colombia, donde ese género está fuerte. Es algo que siempre he querido hacer; esa espinita nunca se me ha quitado.
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—En lo personal, ¿cómo está su vida actualmente?
Tengo novia, pero no me he casado todavía. Estoy enfocado en mis proyectos. La idea es primero tener estabilidad, hacer mi casa y luego ya pensar en formar familia.
—Después de todo lo vivido, ¿qué enseñanza le deja el camino recorrido?
Que uno tiene que reinventarse. La pandemia nos enseñó eso a todos. No quedarse solo con una fuente de ingreso y aprovechar las oportunidades. Todo lo que he vivido, desde Combate hasta ahora, me ha ayudado a crecer y a buscar nuevas formas de salir adelante.







