Una joven saxofonista costarricense, conocida en redes sociales como Lucia Sax, decidió compartir con sus seguidores la que calificó como la “mayor vergüenza de su vida”, dos meses y medio después de sucedido.
El episodio ocurrió durante su participación en los Toros de Pedregal, uno de los espacios televisivos más vistos a fin de año y ella decidió compartir un video este martes para contar lo que le ocurrió.
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La decisión que lo cambió todo
Según relató en un video publicado en TikTok, la idea inicial era interpretar en vivo el tema “Jugo de piña” mientras se realizaba la cuenta regresiva de Año Nuevo. Sin embargo, por temor a posibles fallas técnicas, tomó la decisión de hacer playback.
“Esto se transmite en vivo, en diferentes canales. La idea original era que si yo podía tocar ‘Jugo de piña’ mientras tiraban pólvora por ser 31 de diciembre y hacer la cuenta regresiva durante el programa.
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“La decisión que tomé de hacer playback fue porque ya venía viendo anteriormente el programa y casi siempre hay un poquillo de fallas técnicas en cuanto al audio porque no están dentro del canal, sino en medio casi de la nada”, contó la joven.
Para evitar inconvenientes, incluso grabó previamente el sonido de su saxofón y trabajó un remix en estudio, buscando garantizar un resultado impecable durante la transmisión.
El fallo en pleno en vivo
El día del evento, la situación no salió como esperaba. Lucía explicó que nunca recibió una señal clara de inicio, por lo que quedó desorientada justo cuando la transmisión ya estaba en marcha.
“El día del evento, a la hora que ya me toca pasar, pues yo lo que estaba esperando y lo obvio era que iba a sonar la pista en todo el redondel porque también era un show para el público y para la gente que estaba viéndolo en las casas”, detalló.
Sin embargo, en medio de la incertidumbre, una cámara fue colocada frente a ella sin previo aviso. Mientras intentaba indicar que no escuchaba nada, el público sí percibía el audio, lo que la obligó a improvisar y comenzar la mímica.
De la vergüenza a un gran recuerdo
Pese al incómodo momento, la historia tuvo un giro positivo. La saxofonista fue invitada nuevamente la semana siguiente, esta vez con un show más preparado que incluyó bailarines.
La experiencia, que comenzó como un episodio vergonzoso, terminó convirtiéndose en una oportunidad de redención. Según contó, esa segunda presentación se transformó en “uno de los mejores recuerdos” de su carrera.


