Don Raúl Zúñiga, conocido cariñosamente como Chino, ha sido noticia en las últimas horas por ser uno de los costarricenses que bailó en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl al lado de Bad Bunny.
A este vecino de Sagrada Familia, pero que se terminó de criar en Santo Domingo, le llegó la noticia de que sería parte de los bailarines del Conejo malo de una forma inesperada.
Todo comenzó cuando Karol Tatiana Delgado, hija de su esposa Lilliana Sandí, y quien es bailarina profesional, audicionó para formar parte de este espectáculo.
La pareja de esposos tiene más de 40 años viviendo en Estados Unidos cuando, de pronto, surgió un pedido inesperado de la producción del artista puertorriqueño: buscaban a adultos mayores.
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Según contó doña Lilliana desde California, su hija no dudó en enviar fotos y videos de ambos bailando, porque en esa familia el baile es parte de la vida diaria y, una semana después, se vino la sorpresa.
La producción de Bad Bunny terminó escogiendo solo a don Raúl, lo que fue una gran emoción para toda la familia.
“Yo me quedé frizada, no lo podía creer”, recuerda doña Lilliana.
Aunque los señores están acostumbrados a viajar juntos, al final la organización se encargó de tranquilizar a la familia de que iban a cuidar a Chino con mucho cuidado y con cada detalle.
La costarricense, oriunda de Santa Ana, detalló que su esposo pasó dos semanas ensayando los 13 minutos que duraba el show y ya después los llevaron al estadio para terminar de afinar cada detalle.
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Todos en familia
Este domingo la familia de don Raúl, tanto hijos, nietos y bisnietos, llenaron la sala de su casa y frente al televisor esperaron pacientes a ver si aparecía en pantalla.
Cuando finalmente lo vieron todo elegante con su sombrero y bailando salsa, la casa estalló.
“Fueron gritos, llantos, emoción pura”, cuenta doña Liliana, todavía ronca de tanto celebrar.
Inmediatamente, sus celulares empezaron a inundarse de fotos y videos de conocidos que lograron reconocer a Chino junto a Bad Bunny.
“Nunca nos imaginamos ver a mi esposo, a los 88 años, bailando ahí. Hay que estar en ese momento para entenderlo”.
Tras terminar la presentación, las más de 400 personas que participaron en el show fueron reunidas en los camerinos hasta donde llegó el intérprete de “Titi me preguntó” para agradecerles por su participación.
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Según contó doña Lilliana, ahí su esposo pudo saludar al artista y abrazarlo.
“Eso fue lo más grande para él”, aseguró.
Muy cansado
Cuando ya llegaron al hotel, la pareja de esposos pudo conversar más tranquilamente y, a pesar de toda la emoción y el inolvidable momento, don Chino reconoció que se sentía cansado, más que todo, “porque le dolían los pies”, de estar tanto tiempo de pie y la bailadota que se pegó.
Para doña Liliana, no hay duda de que el baile le ha dado una segunda juventud a su esposo, quien ha sido operado de ambas caderas, pues a pesar de ello sigue moviéndose con una energía que contagia.
“El baile y el buen espíritu hacen milagros”, mencionó muy feliz de ver el gran momento que vivió su pareja.





