El Halftime Show del Super Bowl LX estuvo cargado de mensajes y momentos que no pasaron desapercibidos. Uno de los más comentados ocurrió casi al cierre, cuando Bad Bunny le entregó un Grammy a un niño en plena presentación.
La escena se dio después de interpretar “NUEVAYoL”. En el montaje, el artista se acercó a un pequeño que observaba, a través de un televisor antiguo, una recreación de la reciente entrega de los Premios Grammy 2026.
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Sin decir mucho, el cantante le colocó el gramófono en las manos, le acarició la cabeza y siguió con el espectáculo, mientras la cámara enfocó al niño sonriendo con timidez.
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En cuestión de minutos, las redes sociales estallaron. Muchos aseguraban que el menor era Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años que recientemente fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos junto a su padre, Adrián Conejo Arias.
El caso de Liam generó indignación internacional luego de que fuera trasladado a un centro de detención en Texas, lejos de Minneapolis, donde vivía. Legisladores y defensores denunciaron que las condiciones no eran adecuadas para un menor de edad. La familia ha sostenido que solicitó asilo y que su proceso seguía en revisión.
Por eso, muchos interpretaron el gesto de Bad Bunny como un respaldo directo al pequeño, convertido en símbolo del debate migratorio en ese país.
Sin embargo, los medios ESPN y Variety confirmaron por separado que el niño que apareció en el escenario del Levi’s Stadium no era Liam, sino un actor con un gran parecido físico, de quien hasta ahora no se ha revelado la identidad.
Aun así, el mensaje fue claro. El artista puertorriqueño incluyó varias referencias sociales durante su presentación, incluyendo un cierre en el que mencionó distintos países del continente tras el tradicional “God Bless America”.
Aunque no se trató del niño ecuatoriano, el momento quedó como uno de los más simbólicos del espectáculo, reforzando la carga social y cultural que marcó la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl.


