“El mundo es de soñadores…”.
Esa frase marcó la vida del presentador de Teletica, Bismarck Méndez, y este sábado esas palabras tomaron un significado aún más especial.
El comunicador compartió con emoción que, después de 40 años, logró cumplir un sueño que nació en el corazón de su mamá cuando él apenas tenía 13 años.
Un Caribe lleno de ilusiones
Hace cuatro décadas, viajar hacia la frontera por Limón no era cosa sencilla. Bismarck recuerda que había que tomar el bus a las 5 de la mañana rumbo a Sixaola, Guabito, Almirante y Changuinola.
Las carreteras eran de lastre, el polvo se metía por todos lados, pero el viaje tenía una magia especial: la ilusión de comprar los tenis de Navidad, los productos para el pelo y las latas de frutas y pasas que su abuela usaba para hacer queques “que sabían a hogar”.
En el trayecto, muchas veces pasaban por Puerto Viejo, donde su mamá le pedía que mirara por la ventana para admirar el paisaje.
También escuchaba historias de conocidos que ya tenían tierra en Manzanillo, hacían viajes en bote a Punta Mona e incluso hasta Bocas del Toro.
LEA MÁS: El gran gesto de Bismarck Méndez con Óscar D’León tras incómodo momento al aire
“Mi mamá soñaba con este Caribe”, recordó el presentador.
El día que nació el sueño
Un día, su mamá llegó emocionada con una noticia que marcaría la historia familiar.
“Bis… hay un señor que está vendiendo un pedacito de tierra en Playa Negra. Está cerca del centro… y lo mejor es que se puede ir pagando mes a mes. ¿Vamos a verlo?”, le dijo.
Y fueron. Ese momento fue el inicio de un anhelo que quedó sembrado en sus corazones.
Cuarenta años después: la primera piedra
Este sábado, cuatro décadas más tarde, Bismarck Méndez anunció que finalmente colocaron la primera piedra en ese terreno en Playa Negra.
“Hoy no solo colocamos una piedra… Colocamos gratitud, colocamos memoria, colocamos amor”, expresó la figura de De boca en boca con profunda emoción.
LEA MÁS: Montserrat del Castillo reclamó esto a Mauricio Hoffmann y a Bismarck Méndez en De boca en boca
Para él, no se trata solo de una propiedad, sino de un símbolo de perseverancia, fe y unión familiar.
El presentador agradeció a Dios por permitirle cumplir el sueño que comenzó siendo de su mamá y que hoy se convierte en un logro compartido por toda la familia.
“Gracias a mi mamá por enseñarme que el mundo… siempre será de los soñadores”, expresó.



