Con 27 años y una carrera que avanza a paso firme, Yiren Altamirano se ha ido abriendo camino en el periodismo nacional con constancia, sacrificio y muchas ganas de aprender.
Su llegada a Telenoticias, de canal 7, marcó un antes y un después en su vida profesional, al cumplir uno de esos sueños que se construyen en silencio y se celebran con trabajo diario, madrugadas largas y mucho compromiso.
Conozca un poco más de este vecino de La Angelina, de San Nicolás, de Cartago, pero que se crió en Tirrases de Curridabat hasta los 14 años.
—¿Por qué decidió estudiar periodismo?
De pequeño quería ser doctor, pero un día estaba escuchando radio y dijeron que uno podía llamar a la cabina; para ese entonces mis papás tenían un teléfono inalámbrico. Recuerdo que cuando agarro el teléfono y me pusieron en espera, yo lo que quería era escuchar mi voz a través de los parlantes de la radio que estaban en mi casa. Me decían: ‘Bajale el volumen a la radio’, pero yo quería escucharme. Al final, lo que hice fue mandarle saludos a un vecino al que ni tan siquiera le hablaba con tal de escucharme.
—¿Y recuerda qué emisora era?
Era una radio cristiana, porque era lo que se escuchaba en mi casa, pero desde ahí me llamó la atención la comunicación.
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—¿Y ha tenido algún contacto más directo con la radio?
Sí, empecé en radio, en 89.1, en el 2021. Yo trabajaba para un call center, pero sentía que no era lo mío; ya estaba cansado de estar tomando llamadas y decía que no estaba estudiando para estar recibiendo llamadas. Recuerdo que le dije a Dios: ‘Dame una señal’, y al volver del receso del trabajo no me estaba funcionando el teclado y dije: ‘Aquí está’. Me fui para donde el jefe y le digo: ‘Qué pena, le agradezco mucho a la empresa y demás, pero llego hasta aquí y renuncié’. De hecho, mi familia y personas más cercanas se asustaron de mi decisión.
Eso fue un sábado y ya el lunes estaba pidiendo hacer práctica en 89.1 F.M.; ahí duré un año sin recibir pago, pero aprendiendo mucho, y fue cuando me salió la oportunidad de trabajar en Diario Extra.
—¿Cómo se da su llegada a Teletica?
Antes de llegar acá trabajé en La Nación, poco menos de dos años. Entré en setiembre del 2023 y salí el 16 de julio del año pasado. En La Nación cubría sucesos y ahora en Telenoticias también estoy en esa fuente, aunque ocasionalmente hago algún otro tema.
Quien me llamó fue don Lázaro Malvarez, quien es mi jefe. Él me contacta y me hace toda la propuesta para llegar al canal. Para mí era un sueño que quería cumplir.
—¿Siempre tuvo ese deseo de hacer televisión?
Sí, siempre. De hecho, antes de que me llamaran —y antes incluso de una situación que se dio con despidos en el canal— yo le había dicho a mi exjefa en La Nación que si algún día me iba, el único lugar al que me iría sería Teletica, porque siempre tuve esa curiosidad de hacer tele.
Dos meses después me llegó la oportunidad. Me dolió mucho dejar La Nación, pero tenía que cumplir ese sueño y, gracias a Dios, lo estoy cumpliendo.
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—¿Qué tal el cambio de prensa escrita a estar frente a cámaras?
Al inicio es de mucho nerviosismo. En prensa escrita uno puede borrar, corregir y volver a montar la nota. En televisión no, ahí siempre está esa cosquillita en el estómago cuando vamos al aire. Con el tiempo se va dominando. Dicen que nunca se va del todo, pero uno aprende a manejarlo.
—¿En qué edición está actualmente?
Estoy en la del mediodía y también en la vespertina.
—Entonces toca madrugar...
Sí, viajo todos los días de Cartago a La Sabana. Me levanto a las 5:30 a.m. y salgo de la casa tipo 6:20 a.m. para estar a las 8 a.m. en el canal.
Aunque si hay allanamientos, toca madrugar desde las 4 a.m. para estar listo a la edición de las 6 a.m.
—¿Quién ha sido su mayor apoyo desde que llegó a Telenoticias?
El canal tiene algo muy bonito y es que todos son muy colaboradores, desde el que abre la puerta hasta el que pone la última cortina en edición.
En jefaturas, don Lázaro (Malvárez) y Andrés (Martínez) siempre me han acompañado muy bien. Luis Ortiz también, aunque está más en la edición nocturna.
Cuando entré, Mónica Matarrita, que es la de sucesos, fue mi coach, por decirlo así, y de ella aprendo muchísimo. También de Jason Ureña, quien es un excelente periodista, con mucho carisma. De todos los compañeros se aprende algo.
—¿Siente que la vida le cambió al salir ahora en pantalla y que la gente lo reconozca?
Sí, cambia bastante. En prensa escrita eso casi no pasa. Ahora en la calle la gente lo ve a uno con el micrófono y le dicen cosas.
Siempre me vacilan por el nombre, me dicen: ‘Usted es el del nombre raro’. A veces, uno siente esas miradas de: ‘Yo a usted lo he visto en algún lado’.
Cambia mucho la vida, pero no me ha cambiado a mí. Eso es lo importante, no perder la esencia.
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—Justamente, hablando de su nombre, ¿qué le dijeron sus papás del porqué los escogieron?
Mis papás son muy creativos y muy religiosos. En la Biblia aparece Jehová Jireh y ellos cambiaron la h por una n; básicamente, le bajaron el palito a la h y quedó Jirén.
—¿Le ha molestado o traído problemas tener un nombre así de particular?
Cuando me hacen algún chiste o me dicen que qué nombre más raro, pues me lo tomo bien. Es que uno tiene que siempre aprender hasta a burlarse de las cosas de uno mismo; si no, se amarga.
—En sucesos, ¿le ha tocado vivir algún sustillo en coberturas?
Son coberturas difíciles, pero hasta el momento me ha ido bien. Siempre trato de abordar los temas con respeto, porque detrás de cada persona hay una familia doliente que merece consideración.
| El chineado | Enamorado | Bien morado |
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| Es el menor de tres hermanos; por ende, considera que es el más chineado de sus papás, aunque más de su papá. | Actualmente, tiene novia a la que considera el “amor de mi vida”, pero prefiere tener su vida personal lejos de los reflectores. | A pesar de ser de Cartago apoya al Deportivo Saprissa y le gusta mejenguear los martes con los compas. |




