La presentadora de Sábado feliz, Gipzy Montoya, está viviendo una etapa de su vida tan intensa como enternecedora, rodeada de animales y con una rutina que muchos compararían con la de volver a tener bebés en casa.
Y es que la exbailarina de A todo dar decidió agrandar su familia, pero no crea que ella está embarazada.
Hace dos semanas decidió adoptar a Valentina, una cabrita recién nacida, y a Chelo, un cerdito mini pig, los cuales llegaron a sumarse a sus perros y gatos.
LEA MÁS: Gipzy Montoya ha tenido una semana muy dura por accidente que sufrió su esposo
Lejos de tratarse de una moda o una decisión impulsiva, Gipzy dejó claro que su amor por los animales viene desde siempre.
“A mí me hace mucha gracia porque todo el mundo me dice ‘¿por qué una cabra?’, pero es porque no me conocen. Yo toda la vida he sido animalera. Desde pequeña pedía animales; tuve cuilos, ratones, conejos, hasta culebras que rescataba. Me encanta cualquier animal”, contó entre risas.
Incluso ese amor lo heredó a su familia, ya que su hija Samira estudia veterinaria y su hijo Thiago también se involucra en el cuidado diario. Su esposo, Mauricio Motta, también es muy animalero, así que con él tampoco tuvo problemas.
“Imagínate, mi hija veterinaria, mi hijo es el que me ayuda a cuidarlos y él los ama. En mi casa siempre fue así, yo llegaba con camadas de gatos y mi papá nada más preguntaba cuántos traía”, recordó entre risas.
“Vale se llama Valentina porque me dijeron que nació el 14 de febrero”
— Gipzy Montoya, presentadora
Propiedad con espacio
La decisión de adoptar a Vale y a Chelo se dio en un momento muy particular de su vida, pues ahora que vive en Cartago, cerca del volcán Irazú, en una propiedad con mucho más espacio y con mayor disponibilidad de tiempo.
Según explicó, aunque su casa no es tan grande, el terreno alrededor sí, pues así fue como siempre lo soñó para tener espacio para todas sus mascotas.
“Ahora que me pasé a vivir acá tengo más espacio, pero también es una gran responsabilidad. Vale es una bebé de un mes y depende completamente de mí. Yo me levanto desde las cinco de la mañana a darle chupón, pasa pegada a mí todo el día y si no me ve, pega unos gritos increíbles”, relató.
LEA MÁS: Otra conocida figura regresará a Teletica en el nuevo Sábado feliz, y ni se imaginan quién
Y es que, aunque lo que comparte en sus redes sociales todo luce tierno y divertido, la realidad es otra.
“La gente ve lo bonito, pero no ve la paciencia que hay que tener. Es como cualquier bebé. Yo ya sé cuándo va a orinar, entonces la saco, le doy su vuelta y la vuelvo a meter (a la casa). Cuando no estoy, tiene su corralito, igual que Chelo, cada uno con su espacio adecuado”, explicó.
Sobre el minipig, Gipzy también fue muy clara en que no es una mascota cualquiera y que también requiere de su espacio para vivir.
“A Chelo lo dejaron botado. Estos animales tienen condiciones, les gusta su charquito, hacer huecos, y si los tienen en lugares pequeños, claro que van a oler mal. Pero no es culpa de ellos, es de cómo los tienen”, dijo.
La presentadora insistió en que tener este tipo de animales no es para cualquiera y pidió conciencia.
“Yo le digo a todo el mundo que esto es complicado. No es solo porque se ven lindos. Hay que tener espacio, tiempo, paciencia y entender su naturaleza. No es como para tenerlos en un apartamento, porque van a destruir todo”, afirmó.
LEA MÁS: Gipzy Montoya, a casi un año de su salida de Teletica, tiene dos nuevas razones que la hacen sonreír
Celos en la casa
En su caso, asegura que tomó la decisión porque actualmente cuenta con las condiciones necesarias.
“No tengo hijos pequeños, tengo el tiempo, el espacio y, aunque tampoco tengo tanta plata, porque sí requieren inversión, decidí adoptarlos. No puedo cambiar el mundo, pero sí el mundo de ellos”, reflexionó.
La adaptación con sus otras mascotas también ha sido todo un reto, porque Moana, una golden de 8 años, y Choys, que es un perro de agua español que adoptaron hace poco más de un año, ya están algo celosos por la llegada de la cabrita.
“Los perros sí están celosos, hay que repartir el amor. No los tengo juntos sin supervisión porque son muy grandes y pueden lastimarlos jugando, aunque no sean agresivos. Por eso cada uno tiene su espacio”, contó.
LEA MÁS: Gipzy Montoya mostró un detalle de su boda que pocos habían notado
Además, su casa ha tenido que adaptarse por completo a esta nueva dinámica, porque Vale pasa gran parte del día adentro.
“Vale ya me dejó sin matas, se las comió todas. Chelo hace huecos, pero ya tiene su lugar. Aquí no hay lujos ni adornos, es una casa sencilla, porque siempre soñé con tener espacio para animales”, dijo entre risas.
Incluso, su rutina ha cambiado por completo, al punto de tener que llevar a la cabra a algunos compromisos.
“A veces anda conmigo en el carro porque tengo que darle chupón cada tres horas. Es mucho sacrificio, pero también es una etapa muy linda”, confesó.
Sobre el futuro, Gipzy sabe que el reto apenas comienza, ya que Vale crecerá y Chelo podría no ser tan mini como parece.
“La cabra va a ser grande, como cualquier cabra. Y con el chancho no sabemos qué tanto va a crecer, porque no conocemos su descendencia”, explicó.
Aun así, lo tiene claro: el compromiso es total. “Hay que saber que ellos van a estar muchos años con uno. No es tenerlos un tiempo y después abandonarlos. Eso es muy doloroso”, aseguró.
Hoy, con ayuda de sus hijos, esposo y mucho amor, Gipzy dice estar disfrutando de esta etapa, aunque implique madrugadas, paciencia y sacrificios.
“Es como volver a tener bebés, pero el amor es tan grande que a mí no me importa. Estoy feliz”, concluyó.








