Laura Ortega sorprendió a sus seguidores al hablar abiertamente sobre el impacto positivo que ha tenido en su vida su reciente cambio de casa, dejando atrás La Guácima para establecerse en Curridabat.
La decisión estuvo ligada al fichaje de su esposo, Fernán Faerron, con el Club Sport Cartaginés, lo que impulsó a la familia a iniciar una nueva etapa.
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Un cambio que marcó su bienestar
A través de una dinámica de preguntas en Instagram, Laura respondió con total sinceridad cuando un seguidor le preguntó si extrañaba su anterior hogar.
“No quiero ser odiosa, pero no, no extraño La Guácima para nada, siento que hasta que nos fuimos de ahí me di cuenta de que estaba viviendo una vida que quizás no me estaba haciendo bien, porque estaba demasiado aislada, me daba pereza salir para lo que fuera, o sea que a mí me sacaran de la casa... costaba mucho.
“Odiaba salir, no veía a nadie y yo siento que en esta etapa que estoy viviendo es demasiado importante, no solo enfocarme en ser mamá sino en ser mujer, siento que había dejado demasiadas prioridades de lado y a veces pasa y nos pasa a muchas en esta etapa, pero una vez que ya llegamos aquí a Curri, me di cuenta de que necesitaba como retomar mi vida de cierta manera y ha sido un cambio demasiado bueno para mí”, expresó Laura.
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Más apoyo y una nueva rutina
La también modelo aclaró que no se encontraba triste, pero reconoció que había dejado de lado muchas actividades sin notarlo. Con la mudanza, su dinámica diaria cambió de forma significativa.
Ahora, cuenta con mayor apoyo, lo que le ha permitido retomar aspectos importantes de su vida personal, como compartir con amistades, salir con su pareja y enfocarse nuevamente en su bienestar.
Además, ha podido regresar al gimnasio y retomar su trabajo, algo que antes le resultaba complicado.
Una etapa de equilibrio
Otro factor clave ha sido la posibilidad de contar con ayuda en el cuidado de su hija, lo que ha sido determinante para este proceso de transformación.
“En La Guácima nunca conseguimos a alguien que pudiera ir todos los días (a cuidar a la bebé), aquí sí, gracias a Dios, aquí tengo ayuda, tenemos una nana, Eli la ama y eso me ha permitido volver a la oficina y en general retomar mi vida. Entonces, no cambio este cambio por nada”, agregó.
Este nuevo capítulo refleja cómo un cambio de entorno puede influir directamente en la calidad de vida, permitiendo encontrar un equilibrio entre la maternidad, la vida personal y el desarrollo profesional.


