La banda costarricense Percance prepara un fiestón para celebrar con el público tico sus dos décadas de vida.
El 7 de noviembre, a partir de las 7 de la noche, en el CIC Ande, en Belén de Heredia, la agrupación que nació con compas de colegio festejará por todo lo alto sus 20 años.
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Aunque pocas, en eticket.cr aún quedan entradas disponibles para el concierto que marca el regreso de la banda a los escenarios costarricenses tras su presentación de marzo en el Festival Internacional de las Artes.
Asentada actualmente en México, Percance vive un segundo tiempo de su historia haciendo camino en el mercado azteca, a pesar de que en sus inicios el proyecto musical no tenía un norte claro.
Esteban Ramírez, fundador y vocalista del grupo, habló con La Teja sobre estos 20 años de la banda y reveló la fórmula que, a su criterio, mantiene a la banda con gran vigor a pesar de tantos años en el mercado.
¿Qué es lo que más le impacta de estos 20 años de Percance?
Percance empezó cuando estaba en el colegio, entonces nunca me imaginé que se iba a volver mi trabajo, mi estilo de vida y mi ilusión, porque uno empieza como un grupo colegial con ciertas ilusiones, pero conforme fue pasando el tiempo, se volvió el núcleo de mi vida y a partir de ahí, más bien iban pasando las cosas alrededor. De entrada, eso ya era algo que jamás imaginé que iba a pasar y menos por tanto tiempo.
Hace tres años me fui a vivir a México, rearmé el grupo allá con un cambio de alineación y eso es algo que tampoco me imaginaba que iba a pasar. La verdad nunca me imaginé que iba a tocar fuera de Costa Rica y luego que iban a pasar las cosas que pasaron y terminaría viviendo en un país como México, que es la meca de la industria de entretenimiento de Latinoamérica.
¿Cuando lanzó la banda la proyectó por tantos años en el mercado?
No, jamás. Estaba en el colegio, entonces tampoco había una proyección madura. En ese momento cualquier concierto era bienvenido porque realmente lo que estábamos viviendo era una fantasía de lo ‘cool’ que era tener una banda. Ni siquiera había un objetivo real. Conforme va pasando el tiempo, obviamente uno se va profesionalizando y también ya lo empieza a ver más desde la estructura empresarial, pero al principio fue puro instinto, ilusión y diversión.
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¿Qué ofreció Percance al público para “seguir vivo” 20 años después?
Son dos cosas. Primero, a nivel de ritmos hacemos una música muy versátil y alegre, entonces creo que a la gente que no nos conoce en los conciertos le gusta la propuesta por las características de nuestra música y de nuestro show. Eso, creo, ha sido un valor que nos ha diferenciado.
Lo otro son las temáticas. Con el tiempo me he dado cuenta de que muchas de nuestras canciones tienen un ADN muy optimista y positivo y eso tal vez lo hemos hecho muy inconscientemente, pero con el tiempo la gente ha tendido a encasillarnos como una banda que les hace sentirse bien cuando nos escuchan. Esa mezcla de elementos ha ido trascendiendo generaciones y modas, y poco a poco nos ha ido dando nuestro lugar.
¿Cómo han mantenido esa esencia sin caer en las modas actuales de la música?
Eso es algo que la banda ha tenido como pilar: qué hacer y qué no hacer. Hemos tratado de evitar hacer cosas que con el tiempo tal vez no nos gusten. Tratamos de que lo que hacemos lo hagamos de forma muy honesta y de hacer canciones que nos gustaría escuchar en otras bandas, en lugar de sacar algo solo porque está pegando.
Percance vive un segundo tiempo “de vida” desde hace tres años en México. ¿Cómo ha sido conquistar el mercado azteca?
Realmente, es muy difícil porque estamos hablando de un país con una industria muy formal, muy consolidada y con muchos actores importantes.
Sí, fue un toque abrumador al principio porque era como una hormiguita en una jungla, pero fue la confianza en mí y en el proyecto lo que me llevó ahí. Eso me dio la seguridad de que si funcioné en Costa Rica, si logré llegar a consolidar la banda a punta de trabajo, esfuerzo y tocar puertas, ¿por qué no puedo repetir esa fórmula en otro país? Confié en que las oportunidades poco a poco se irían dando y así fue. Tocamos en festivales y abrimos muchos conciertos.
¿Cuál ha sido la mayor alegría de la banda, hasta ahora, desde que se fue a México?
Participamos en el festival Vive Latino; tocamos en marzo. Invitamos a Maribel Guardia. Desde el 2015 mandaba correos todos los años a la organización del festival para contarles las novedades de la banda y ahí insistí. Me decían que en esos momentos no, que más adelante sí; cuando llegó, fue increíble, porque fue mucho tiempo de espera para estar en un festival que yo veía por tele. Fue muy simbólico: lo imposible se hizo posible.
Se les cumplió el Vive Latino, ¿ahora dónde tienen la mirada puesta?
Este año, por los 20 años del grupo, sabía que quería volver a tocar en Costa Rica. Sinceramente, me hace mucha falta tocar aquí con mi gente. Entonces me ilusionaba mucho volver y ahora este concierto del 7 de noviembre creo que es bonito porque regresamos por la puerta grande, por así decirlo, después de cosas increíbles que han pasado.
¿Cómo está conformada la banda actualmente?
Somos dos ticos: el baterista que vive allá y yo. Los demás son mexicanos; sin embargo, este concierto del 20 aniversario va a ser un híbrido. Va a venir gente de allá (México) y vamos a invitar a unos de acá. Esto lo veo como una fiesta de cumpleaños en la que, literal, uno invita a todos los compas.
En el plano más personal, ¿cómo se siente al ver hasta donde llegó el proyecto que fundó en el colegio?
Estoy muy orgulloso. Tuve la oportunidad de no seguir. Nuestro objetivo realmente era parar, y sentía genuinamente que me quedaban canciones por cantar y por escribir. Quería llevar mi límite a otro nivel y obligarme a tocar nuevas puertas y tener la oportunidad de tocar en nuevos escenarios y siento que fue un acierto, pudo haber salido mal, la verdad, porque fue un riesgo considerable, pero ya llevo dos años y medio y siento que el proyecto ha ido creciendo.
¿Cómo será el concierto de aniversario?
Primero, invitar a la gente a que se apunte y nos acompañe. Será un show de dos a tres horas. Es bastante largo y estoy tratando de cantar todas las canciones posibles de Percance. También habrá algunas versiones sorpresa y canciones en solitario que hice durante la pandemia y que voy a cantar por primera vez.
Va a ser una noche especial, no solo para Percance, sino para la música costarricense, porque no es tan normal llegar a los 20 años con sed, ambición y tratando de dar un show de talla internacional.






