Erick Quirós.8 marzo
Gaby es capaz de darse tú a tú con cualquiera en el programa Conexión. Cortesía.
Gaby es capaz de darse tú a tú con cualquiera en el programa Conexión. Cortesía.

La periodista Gabriela Jiménez se levanta cada día sabiendo que si quiere brillar en un mundo repleto de hombres tiene que esforzarse el doble.

La joven comunicadora llegó desde su bello San Ramón a San José, hace poco más de siete años y a punta de esfuerzo se ganó un nombre en el difícil medio deportivo de nuestro país.

Ella es una más de esas damas empunchadas que son ejemplo de superación para muchos, a pesar de que las circunstancias que no siempre están a su favor y en este Día Internacional de la Mujer les hacemos un homenaje.

Por lo general, Gaby cada mañana tiene que ir a Turrúcares de Alajuela para recoger todas las impresiones y lo que pasa en el entrenamiento de la Liga. Luego debe regresar a Repretel para hacer sus notas, el resto del día tiene que reportear sobre otros temas, montar la sección de la mañana siguiente y dejar un guion listo.

Después de todo ese trajín, debe ponerse más guapa y convertirse en una más del elenco de Conexión fútbol, que el próximo martes celebrará su primer aniversario.

A simple vista, la única diferencia que se puede ver entre ella y los demás panelistas son los tacones, que salen de escena cuando hay juegos en los que toca correr o jugar con un balón. Fuera de eso es una más.

“Siempre he trabajado con hombres, en el departamento de deportes de Repretel he tenido solo compañeros y ya uno sabe cómo manejarse en un ambiente así y creo que cuando llegué a Conexión calcé bien por tomar en cuenta esa experiencia en la sala de redacción con doce, trece o catorce hombres alrededor mío”, afirmó.

A eso hay que sumarle el montón de jugadores y aficionados con los que le toca estar cuando sale a una transmisión deportiva.

Gaby siente que Conexión es su lugar para relajarse. Foto: Albert Marín.
Gaby siente que Conexión es su lugar para relajarse. Foto: Albert Marín.
Con amor

Para Gaby, la oportunidad en Conexión ha sido única y le ha permitido demostrar que si las cosas se hacen con ganas y con pasión no importa cuál sea el género.

“Me siento igual, aquí la única diferencia es que hay exjugadores que uno admira por lo que hicieron en la cancha, además de otros colegas y compañeros con más experiencia, por ejemplo, un Maynor Solano que él fue jefe mío cuando hice práctica en el 7, entonces tenerlo aquí es muy bonito.

"Uno sigue aprendiendo y a la vez se divierte porque, si bien, yo paso trabajando todo el día en el canal, cuando llega la última hora es todo lo contrario, me relajo y llego feliz a la casa”, agregó.

La moncheña mantiene los pies sobre la tierra, pero sabe que su brete es admirado por muchas personas.

“Sí, me veo como un ejemplo y creo que todos los que estamos aquí lo somos, estamos enseñando a los que vienen, a los más pequeños, en mi caso a jovencitas que me dicen que quieren estudiar periodismo y uno por eso intenta hacer lo mejor posible”, contó.

Aunque ahora pasa en menor cantidad, Jiménez asegura que en muchísimas ocasiones pasó momentos amargos, únicamente por ser mujer.

“Las cosas cuestan, hay un camino atrás muy grande, el machismo existe y hay que aprender a lidiar con eso, hay hombres que se sienten superiores a uno, pero creo que hay que ganarse un respeto y eso solo lo va dando el tiempo, la calle, el trabajo que uno haga, porque nada es de la noche a la mañana, a uno no le regalan nada y cuando es así las cosas no duran. Soy de las que piensa que todo se va logrando con esfuerzo, dedicación y actitud”, añadió.

Gaby cuenta de que desde muy joven empezó a trabajar. Comenzó en la pulpería de sus papás en Moncho y luego en una tienda de suministros de computación.
A la moncheña nada la apantalla. Cortesía.
A la moncheña nada la apantalla. Cortesía.
¿Una compita?

La periodista no esconde que en algún momento le gustaría tener a otra representante de su género como compañera. Está segura que la recibiría con las manos abiertas.

“Las mujeres somos muy valientes, tenemos muchas capacidades y valores, todo es unirlo y convencerse de que se puede salir adelante. Sí me gustaría, sería chiva, ya tengo siete años y medio de trabajar aquí y nunca ha habido otra chica y por eso pienso que sería lindo.

"Es muy diferente lo que uno habla con una mujer que con un hombre, me parece una linda opción y yo veo que son muchos hombres y ¿por qué no otra mujer para equilibrar un poco?”, agregó.