Chuck Norris fue una de las grandes figuras del cine de acción de los años 80 y 90. Su participación en películas como “Delta Force” y “Missing in Action”, así como en la serie “Walker, Texas Ranger”, lo consolidaron como un símbolo de fortaleza e invencibilidad ante el público.
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El difícil momento familiar
Tras su muerte, anunciada este viernes 20 de marzo, el medio El Tiempo recordó que su vida cambió en 2013 cuando su esposa, Gena O’Kelley, tuvo que recurrir a la utilización de gadolinio (sustancia utilizada en resonancias magnéticas) en estudios médicos debido a problemas de salud.
Esta sustancia habría afectado su sistema nervioso y otros órganos, generando complicaciones que impactaron profundamente a Norris.
“A partir de ese momento, el actor tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida: alejarse de manera casi definitiva de la actuación para dedicarse al cuidado de su esposa.
“Lo que para muchos era una carrera consolidada en el entretenimiento, para él pasó a un segundo plano, priorizando el bienestar de su familia por encima de la fama y los proyectos en pantalla”, informó El Tiempo.
Una decisión que cambió su vida
A esta situación se sumaron problemas en la propia salud de Chuck Norris, incluyendo episodios cardíacos que pusieron en riesgo su vida. Ante este panorama, optó por dar un paso atrás en su carrera y enfocarse en su entorno más cercano.
El actor decidió mantener una vida más discreta, centrada en su familia y en la enseñanza de artes marciales. Aunque no se alejó por completo de la vida pública, sí dejó en claro que su prioridad dejó de ser el cine para enfocarse en uno de los retos más importantes de su vida personal.




