El pasado 8 de febrero, el programa De boca en boca, de Teletica, cumplió 10 años al aire y, en medio de la celebración, resurgió la curiosidad de saber qué fue del primer presentador que renunció al popular espacio farandulero de canal 7.
Se trata de Miguel Ángel Hernández Grazioso, quien fue anunciado como la gran novedad de la televisión nacional en el 2016, pues nunca antes había estado en un proyecto televisivo. Llegó directamente del teatro.
LEA MÁS: Actor, presentador y chef: “Soy como la mamá de todos mis compas desde que cocino”
El galán –de 25 años en ese momento– integró el elenco junto con Víctor Carvajal, Bismarck Méndez, Alonso Solís, Montserrat del Castillo y Karina Ramos. Sin embargo, a pocos días del estreno, dejó de aparecer en pantalla.
El 20 de febrero confirmó que había renunciado un día antes. Diez años después, en conversación con La Teja, reveló el verdadero motivo de su salida.
“No estaba cómodo con ciertos compañeros”
Para ese momento, Miguel Ángel ya tenía la inquietud de estudiar gastronomía —área a la que se dedicó tras salir del 7—, pero aclaró que esa no fue la razón de su renuncia.
“No necesariamente salí por lo de la gastronomía. Salí de De boca en boca porque no estaba cómodo con ciertos compañeros y tuve algunos inconvenientes con Víctor Carvajal, quien realmente se mostró bastante negativo con varios compañeros. Había muchas quejas de él”, reveló el actor y productor teatral.
El intérprete aseguró que, pese a lo tensa que fue la relación, nunca se enfrentó directamente con el expresentador.
“La energía que él emanaba a los compañeros no era positiva”, aseguró a este medio.
LEA MÁS: Montserrat del Castillo destapa el tamal y habla de la relación que tiene con Bismarck Méndez
Reconoció que no se sentía bien en ese ambiente, por lo que llegó a un acuerdo con la entonces productora del espacio, Gabriela Solano (hoy productora de Sábado feliz), para dejar el programa.
“Yo nunca tuve la necesidad de figurar en televisión. Estuve ahí porque surgió la oportunidad y porque me parecía que experimentar esa parte de mi vida era interesante; mas estar en la televisión no lo veía como mi proyecto de vida. Uno tiene que ser real con uno mismo, sus valores y principios, y si uno no está cómodo en un lugar, ¿para qué uno va a hacer un trabajo mediocre?”, manifestó.
Aclara que no fue problema con el canal
Miguel Ángel fue enfático en que la situación fue interna del programa y no con el canal.
“Con el canal no tengo ni tuve ningún tipo de problema. Le tengo un gran cariño y respeto a don René Picado, pero sí pasaban cosas internamente en el programa –que no tenían nada que ver con el canal– por las que yo estaba muy incómodo y decidimos que lo mejor era que yo me fuera”, aclaró.
A pesar de su corto paso por De boca en boca, aseguró que la experiencia le dejó aprendizaje.
“Ser parte de este proyecto significó un gran aprendizaje, a pesar de que fue por solo un mes. Después comencé a hacer más televisión: estuve en canal 6 como invitado y tuve un programa de televisión en Canal 8. Entonces, sí surgió mucho aprendizaje y no me arrepiento. Creo que uno no tiene que arrepentirse de nada de lo que hace en esta vida porque todo es enseñanza.
“A pesar de que tuve problemas mínimos, porque tampoco fueron graves, creo que todo lo que me ha pasado en esta vida me ha llevado a estar donde estoy”, refirió.
También dejó claro que nunca se consideró presentador. “Yo no me considero presentador de televisión, me considero actor. Nunca fue mi deseo llegar a la tele a un programa de ese corte ni estar por toda mi vida”, recalcó.
De la televisión a la pastelería italiana
Tras su salida de canal 7 y con la actuación en pausa, se dedicó de lleno a la gastronomía, una pasión heredada de su familia materna italiana.
“Mi familia materna es italiana y siempre fueron pasteleros y tuvieron una pastelería italiana durante muchos años que se llamaba La pastelería italiana de Costa Rica; era exitosísima. Crecí con mis abuelos maternos en los talleres y entre sacos de harina, barnizando pasteles, aprendiendo a hacer pan, cannolis, gelatos…
“Pequeñito decía que algún día me quería dedicar a la pastelería y sabía en mi intuición que iba a liderar esa pastelería de grande, de la mano con el teatro. Entonces estudié y me gradué como chef de pastelería y de cocina profesional”, contó.
Hace dos años reabrió el negocio familiar en el este de San José bajo el nombre D’Angelo: la pastelería italiana desde 1954, donde rescató las recetas tradicionales. El negocio había dejado de existir en el 2010.
“Este viaje en el mundo gastronómico ha sido de creación constante y mi carrera como actor me ha funcionado para transmitir ese arte en la cocina. Ha sido un viaje de pura creación y descubrimiento”, refirió.
Regresa al teatro con una obra muy especial
Tras una década lejos de los escenarios, este 2026 Miguel Ángel volverá a las tablas con la obra Los árboles mueren de pie, montaje que marcará su regreso.
“Volver con ‘Los árboles mueren de pie’ es muy especial. Esta obra es sin duda mi texto preferido, porque fue el primer libro que yo leí y me lo compró mi papá a los 14 años y le dije a él que cuando fuera grande la iba a montar y se la iba a dedicar a él.
“Crecí, la produje con la Compañía Nacional de Teatro en el 2017 y se la pude dedicar a mi papá en vida. Este 2026 la retomo como homenaje a él y agradeciéndole por tantas enseñanzas, porque él era cantante de ópera y actor y toda esa escuela se la dedico a él, a Gustavo Hernández Obregón, quien fue cantante de ópera de la Compañía Lírica Nacional toda su vida”, destacó.
La obra se presentará del 6 al 22 de marzo en el Teatro Eugene O’Neill, en Barrio Dent, los viernes, sábados (a las 8 de la noche) y domingos (a las 5 de la tarde).





