Detrás de la imagen de galán que muchos conocen, Francisco Ramírez guarda una historia de amor que pocos imaginaban y que hoy decidió contar, sin filtros, en una entrevista con La Teja.
Todo comenzó de la forma más sencilla: viéndose en el gimnasio.
“Steph y yo nos conocemos desde hace años, quizá unos 10 o más. Siempre supe la gran mujer que es, pero empezamos a vernos más seguido en el gimnasio. Yo practico crossfit en Cabila y algunos días iba al gimnasio donde coincidíamos, hasta que poco a poco todo se volvió muy natural”, contó.
Se la jugó… y le salió
Francisco confesó que dar el primer paso no fue nada sencillo, sobre todo porque ella no daba muchas señales.
“Un día decidí correr el riesgo e invitarla a tomar un café. Siendo muy sincero, jamás pensé que iba a aceptar, porque Steph es una mujer que cuesta mucho para uno como hombre poder acercarse. En el gym está en lo suyo, entrena y hasta puede parecer odiosa para quien no la conoce. Ella marca muchos límites y eso hace difícil acercarse, pero corrí el riesgo y todo empezó a fluir”, agregó motivado.
Y es que, según contó, su ahora novia tenía muchísimo tiempo de no aceptar una cita.
“No fue algo planeado, simplemente se dio. Ahora entre risas me dice que no entiende cómo, porque conmigo hizo cosas que nunca había hecho, pero que se siente muy feliz”, relató.
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Una conexión más allá del amor
La relación no solo se basa en lo sentimental, sino también en intereses y valores en común.
A ambos les encanta el ejercicio, algo que los une muchísimo. Ella practica ciclismo y él asegura que la apoya en todo lo que le apasiona.
También disfrutan planes sencillos como salir por un café, compartir con amigos o escaparse a la playa cuando el trabajo se los permite.
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Pero hay algo que tienen claro desde el inicio.
“Desde el día uno dijimos que Dios iba a ser el centro de todo. Nos gusta ir a la iglesia juntos y vivir la relación de esa manera”, afirmó.
Además, destacó que ambos son muy familiares, lo que ha sido clave en lo que han construido.
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Trabajo, apoyo y crecimiento juntos
Steph Camacho es enfermera de profesión, pero también estudió mercadeo y tiene su propia agencia, lo que les ha permitido, incluso, trabajar juntos.
“Hemos hecho proyectos y campañas para marcas, y eso nos ha abierto muchas puertas, incluso oportunidades más grandes”, explicó.
Francisco también valoró el apoyo constante de su pareja en su carrera como modelo, presentador y creador de contenido.
“Siempre está ahí impulsándome y creyendo en mí”.
Un “sí” en medio del mar
Aunque la historia lleva años gestándose, su relación formal apenas comienza.
“Tenemos apenas un mes de noviazgo”, confesó entre risas.
Y la pedida fue tan inesperada como romántica.
“Nunca en mi vida había pedido noviazgo. Estaba trabajando en Guanacaste, ella llegó, vimos un atardecer en playa Flamingo, alquilamos un jetski… lo frené en medio del mar y, muerto de miedo, me tocó pedirle que fuera mi novia ahí mismo”, recordó.
Hoy, ambos tienen claro que todo llegó en el momento correcto.
“Sabemos lo que queremos, todo lo dejamos en manos de Dios y estamos construyendo algo muy bonito juntos”, concluyó.





