Lo que empieza en una oficina en Santa Ana, en Costa Rica, puede terminar salvando vidas en un aeropuerto en Estados Unidos, un hotel en Las Vegas, la casa en que vivimos o incluso en proyectos en Medio Oriente.
Así de grande es el impacto del trabajo que realizan ingenieros costarricenses en el Centro de Excelencia de la empresa mundial Johnson Controls, donde más de 400 profesionales ticos (unas 110 mujeres) diseñan soluciones para edificios inteligentes en distintas partes del mundo.
Uno de ellos es Luis Carlos García, vecino de Escazú, ingeniero eléctrico graduado de la UCR y con una maestría en administración de proyectos del TEC, quien lidera el área de ingeniería en detección de incendios.
“Nuestro trabajo es proteger vidas”
Para García, su trabajo no es solo tecnología, es responsabilidad directa sobre la seguridad de las personas.
“Nosotros diseñamos sistemas que detectan incendios desde etapas muy tempranas. Son dispositivos que detectan el humo y envían una señal a un panel, que incluso puede estar conectado con estaciones de bomberos. Eso permite alertar a tiempo, evacuar y evitar tragedias. Al final, nuestro trabajo es salvaguardar la vida humana dentro de los edificios”, explicó.
Ese diseño no se queda en papel. Desde Costa Rica se crean las soluciones que luego se implementan en proyectos reales en distintas partes del planeta, siguiendo exactamente los lineamientos desarrollados por mentes ticas.
Tecnología invisible que hace la diferencia
Detrás de cada edificio moderno hay una red de sistemas que muchas veces pasa sin ser vista, pero que es vital.
Se trata de soluciones que van desde aire acondicionado inteligente, que mantiene condiciones ideales en hospitales o farmacéuticas, hasta sistemas de seguridad electrónica con cámaras y controles de acceso, sin dejar de lado la detección y respuesta ante incendios.
En espacios críticos como centros de datos, por ejemplo, mantener la temperatura adecuada puede significar la diferencia entre operar con normalidad o enfrentar pérdidas millonarias.
De Costa Rica para el mundo
El alcance del talento tico es enorme. Desde este centro se diseñan soluciones para universidades en Estados Unidos, grandes aeropuertos y hasta complejos turísticos en ciudades como Las Vegas.
“Todas las soluciones se generan acá a nivel de diseño y se exportan al mundo. Cuando se instalan, siguen ese diseño que nació en Costa Rica. Eso habla del nivel de ingeniería que tenemos en el país”, destacó García.
Además, el crecimiento ha sido constante. Solo en este centro trabajan más de 400 ingenieros, de los cuales un 27% son mujeres, una cifra que también refleja el avance en inclusión dentro del sector tecnológico.
Orgullo tico en cada proyecto
Para este ingeniero, que creció en La Garita de Alajuela y se declara saprissista de corazón, el camino ha sido de años de preparación y compromiso.
Con casi dos décadas ligado a la marca, hoy tiene claro que el impacto de su trabajo va mucho más allá de una oficina.
“Costa Rica lo ha hecho muy bien en temas de regulación y cumplimiento, de la mano con el Colegio de Ingenieros y el Cuerpo de Bomberos. Eso nos permite desarrollar soluciones con estándares muy altos. Saber que lo que hacemos aquí puede proteger a personas en cualquier parte del mundo es algo que nos llena de orgullo”, aseguró.
Y es que, aunque muchos no lo vean, detrás de cada alarma que suena a tiempo o cada sistema que responde correctamente, hay talento costarricense trabajando para cuidar lo más importante: la vida.




