Con apenas 16 años, el costarricense Santiago Retana Rojas ya está dejando huella en uno de los escenarios académicos más exigentes del planeta.
El joven logró algo histórico: convertirse en el primer latinoamericano en ganar el premio a Mejor Orador en la “The International Research Journal and Conference (TIRJC) 2026”, realizada en la prestigiosa Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos.
Desde República Dominicana, país donde actualmente vive y estudia, llevó su talento hasta este encuentro internacional y no solo destacó: brilló.
La competencia reunió a estudiantes e investigadores de alto nivel provenientes de países como Estados Unidos, China, Corea del Sur, España y Brasil, en un espacio donde las carreras STEM son las protagonistas, o sea, las relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y humanidades.
Pero lo de Santiago no fue casualidad. Detrás de ese logro hay años de disciplina, preparación constante y una mentalidad enfocada en superarse.
En Harvard no solo presentó una investigación, también defendió sus ideas con claridad, seguridad y carácter.
Su proyecto abordó el impacto de la contaminación ambiental en una represa de República Dominicana, analizando cómo factores como las aguas residuales agrícolas y la presencia de metales pueden afectar tanto el ecosistema como la salud de las comunidades cercanas.
Ese nivel de contenido, sumado a su capacidad para comunicarlo, fue lo que terminó marcando la diferencia ante un panel de expertos que evaluó no solo la calidad científica, sino también la forma de exponer y argumentar.
Gran disciplina
El amor por la oratoria no apareció de la noche a la mañana. Entre estudios en inglés, práctica constante y su paso por competencias de debate, Santiago fue moldeando una habilidad que hoy lo pone en el mapa internacional.
“Al principio uno siempre siente nervios, es normal. Pero ya cuando uno se para ahí es cuestión de confiar en el trabajo que hizo. Yo sabía que había preparado una buena presentación, entonces era cuestión de tener coraje, hablar con seguridad y responder lo mejor posible”, nos contó desde República Dominicana.
Su participación previa en torneos de debate, incluso en espacios relacionados a Harvard meses antes, le dio herramientas claves para estructurar ideas, defender argumentos y desenvolverse con soltura.
Una oportunidad que exigió dar la talla
Llegar a esa conferencia no fue cuestión de suerte. Para ser aceptado, Santiago tuvo que presentar una investigación sólida, pasar filtros académicos y demostrar que tenía algo relevante que aportar.
“Esto es algo individual. Uno tiene que investigar, hacer un resumen, pasar filtros y demostrar que tiene algo valioso que aportar. No es que a uno lo mandan, es algo que nace de la iniciativa propia”, explicó.
Ese proceso, exigente desde el inicio, terminó llevándolo a uno de los escenarios más importantes de su vida.
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Orgullo de familia y raíces ticas
El logro también llenó de emoción a sus padres, los sancarleños Ileana Rojas y Elian Retana. Ella viajó para acompañarlo sin saber que estaban a punto de presenciar un momento histórico.
“Él hizo muy bien su exposición, igual que otros estudiantes, pero no sabíamos si ese premio iba a ser para él. Fue una sorpresa muy bonita. Nunca antes lo había visto en un evento de oratoria y me sorprendió demasiado”, recordó su mamá.
Aunque existía la opción virtual, decidieron apostar por que Santiago enfrentara el reto en vivo, en ese escenario donde compiten jóvenes de todo el mundo, por eso viajaron.
“Quisimos que él viviera la experiencia completa, que supiera lo que es exponer en un lugar así”, explicó doña Ileana.
Y lo que vio la dejó sin palabras. “Yo sabía que él había trabajado mucho, pero cuando lo vi exponer con esa seguridad y claridad, me sorprendió muchísimo. Me llenó de orgullo ver la calidad de su trabajo”, dijo emocionada.
Aunque actualmente reside fuera del país, Santiago mantiene muy presentes sus raíces. Viaja a Costa Rica un par de veces al año, disfruta del gallo pinto, de un buen jarro de café y no pierde ese vínculo con el San Carlos que lo vio crecer.
Mentalidad de alto nivel
Competir contra estudiantes, incluso de nivel universitario, no era tarea sencilla, pero Santiago tenía claro su enfoque: dar lo mejor de sí.
“Había gente con muchísima experiencia, pero la mentalidad es ir a hacer lo mejor que uno puede. Aunque haya miedo, es confiar en el proceso y en el trabajo que uno hizo”, afirmó.
Hoy, su mirada está puesta en el futuro. Sueña con estudiar Ingeniería Biomédica y seguir desarrollándose en el mundo de la ciencia, siempre con la idea de generar impacto.
“Lo más importante es construir una historia. Las universidades buscan eso, ver quién es uno realmente, qué le apasiona y cómo quiere impactar el mundo. Yo estoy trabajando en eso”, concluyó.
La historia de Santiago Retana no solo es un logro individual. Es también una señal clara del potencial que tiene la juventud costarricense cuando se combina educación, disciplina y determinación.




