La voz de la Hermana Glenda, cuyo nombre es Glenda Hernández Aguayo, ha sido durante décadas un refugio para millones de personas en el mundo de habla hispana.
Luego de conversar con esta cantautora, teóloga y psicóloga chilena en su reciente visita a Costa Rica, queda claro que su mirada no está anclada en el pasado.
Lejos de rechazar los avances modernos o refugiarse en un celo temeroso, mira a la inteligencia artificial (IA) a los ojos y propone un desafío contundente a la Iglesia: evangelizar la tecnología y ponerla al servicio del ser humano. O sea, “Diosificar” la IA.
“Todo lo humano, Dios nos ha dado la capacidad para usarlo bien. Es lo que dice el Génesis: aquí está toda la creación, úsenla bien.
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“El drama del ser humano es que a veces empezamos bien y terminamos fatal, pero la tecnología no hay que rechazarla; los cristianos estamos llamados a ser levadura en la masa”, reflexiona con esa claridad que mezcla la fe con la psicología.
Gemini sí, pero manda el humano
Para la Hermana Glenda, la IA no es un tabú. De hecho, ella misma la aplica en su día a día.
Nos confesó que actualmente utiliza un agente personalizado en Gemini para analizar textos bíblicos desde la exégesis y la teología judía, protestante y católica, combinándolo con arqueología bíblica.
¿Y cómo explicar qué es un “agente” de IA? La religiosa lo traduce con maestría pedagógica: “Le diría que es como un mensajero; así como los ángeles son mensajeros de Dios, el agente es un mensajero programado que te ayuda, te da ideas y te orienta”.
De Suno a los arreglos: la prueba del alma
Durante la conversación surge el impacto de plataformas de IA que crean música sin que uno sepa nada del tema, como Suno, o herramientas de producción automatizada que crean canciones en segundos.
Ella, quien toca la guitarra, compone y canta, no se escandaliza ante programas que hacen arreglos o componen partituras instantáneas, sino que los analiza “como una herramienta de apoyo para el proceso creativo”.
Sin embargo, marca una línea clara entre la ejecución técnica y el misterio de la fe: “la tecnología puede simular virtuosismo o generar melodías correctas, pero carece de la vibración espiritual que conmueve a una asamblea en oración”, advierte.
Recomendaciones los coros
A partir de esta visión, la cantautora deja recomendaciones clave para los católicos, los jóvenes y, de manera especial, los ministerios de música:
“La IA puede ayudar a los muchachos del coro a redactar letras o buscar inspiración en los salmos, pero siempre bajo supervisión. Hay que pensar en la IA como un compañero, pero mando yo. Los jóvenes tienen que estudiar, porque no vas a poner un rock en el ofertorio. Tú decides”.
Aunque la IA crea canciones en segundos, la hermana es enfática: “a la música algorítmica le falta alma. He visto canciones con IA, pero no tienen la unción, están muertas. Detectar el alma o emocionarse al cantar es algo que, gracias a Dios, la tecnología todavía no puede hacer”.
Además, la IA “debe servir para motivar a los jóvenes a usar las plataformas para investigar sobre Dios y provocarles curiosidad espiritual, evitando que el celular se convierta en una barrera que aísle a las familias”.
La hermana Glenda rescata la premisa de san Pablo: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno”.
En un tiempo donde la prisa digital amenaza con acelerar a los niños y deshumanizar a la sociedad, su mensaje en suelo tico recuerda que “la inteligencia artificial debe servir para hacernos más personas y enseñarnos a amar más.
“La clave no es huir de ser levadura de la masa, sino transformar el futuro sin perder el alma”.
El domingo 20 de setiembre, la hermana estará en un encuentro de oración en el Colegio Madre del Divino Pastor. El martes 22, la cita será en el Liceo Unesco.
El 26 de setiembre será en el gimnasio de Rincón Salas en Grecia y el domingo 27 en el gimnasio del Liceo de Chomes en Puntarenas.
Para reservar entradas, puede llamar al teléfono 8386-0995.



