El insistente plan del Gobierno para vender el Banco de Costa Rica (BCR) está dando mucho de qué hablar por su nuevo capítulo.
El gobierno anterior presentó dos proyectos de ley sobre el tema, pero todos fracasaron en la Asamblea Legislativa. Ahora, el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, anunció que trabajan en una nueva iniciativa de ley, pero que no necesite los 38 votos de los legisladores para aprobarla, aprovechando la mayoría que tiene el oficialismo en el Congreso.
El economista Fernando Rodríguez se refirió al tema y advierte que esto podría representar un problema que al final terminarían pagando los ticos de su bolsillo.
“El mercado financiero y de crédito es un mercado muy poco competitivo y la venta del banco podría, eventualmente, provocar más concentración y eso generar menos competencia que va a ir en contra del consumidor de los servicios, básicamente las personas que piden dinero prestado y que realizan transacciones a través del banco.
“Hay que establecer qué se va a hacer con las cargas parafiscales que existen hoy. Si el banco se vende, algunas no serán asumidas por un banco privado y entonces tendrán que trasladarse a otro tipo de impuestos; eso debe definirse. La otra es que hay muchos servicios que el banco presta hoy que lo hace en calidad de banco público: la emisión de pasaportes, la emisión de licencias, que no podría seguir en manos de una entidad privada y que tendría que ser asumida por el Estado”, manifestó el economista.
La “argucia” para brincarse a los diputados
Rodríguez nunca ha estado de acuerdo con la venta del BCR y la nueva propuesta que anda sonando lo deja aún más preocupado.
Según el experto, intentar vender el banco esquivando el requisito de los 38 votos de la Asamblea Legislativa huele a que quieren desarmar la institución y vender sus activos por aparte.
“La única manera de vender sin ocupar 38 votos es que se vendan todos sus activos por aparte. Esto sería una argucia legal para vaciar el banco de valor y después simplemente cerrarlo”, explicó el economista, dejando claro que le extraña mucho este camino.
Para él, hacer esta jugada es una manera de “doblar la ley” para lograr un objetivo a la fuerza. Incluso advierte que podría tratarse de un movimiento ilegal o inconstitucional, algo que los abogados tendrán que revisar con lupa.
Un golpe directo a quienes piden préstamos
Pero, ¿en qué le afecta todo esto a los ticos de a pie? El economista baja el tema a la realidad de la calle y del consumidor de los servicios.
Si el BCR desaparece, el mercado financiero y de crédito quedaría concentrado en muy pocas manos, y donde hay poca competencia, el cliente es el que pierde.
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Al haber menos opciones en la calle, las personas que necesitan pedir dinero prestado para su casa o negocio podrían topar con condiciones menos favorables y tratos menos competitivos.
¿Nuevos impuestos a la vista?
Otro punto que podría golpear el bolsillo son las famosas cargas parafiscales. Estos son aportes económicos que el BCR hace actualmente a diferentes instituciones por mandato de la ley.
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Si el banco pasa a manos privadas, esos nuevos dueños no van a asumir esos pagos. ¿Y entonces de dónde va a salir esa plata que hará falta?
Rodríguez advierte que esos cobros tendrán que trasladarse a otro tipo de impuestos, un detalle importantísimo que el Gobierno debe definir antes de dar cualquier paso.
¿Cuál es el propósito de la venta del BCR?
La gran duda que sigue en el aire es: ¿cuál es el verdadero objetivo de la venta? En la administración pasada decían que era para bajar la deuda, mientras que en campaña electoral Laura Fernández habló de usar la plata para capitalizar el régimen del IVM.
Para Rodríguez, los números simplemente no dan. La plata que se ganaría con la venta no es “significativamente importante” para solucionar de raíz esos problemas del país.
Al final del día, vender el banco sería apenas un paliativo (una cura temporal), y a cambio, los ticos perderían un activo público importantísimo que los ha acompañado por años.



