La historia de Molly Cuddihy, una joven de apenas 23 años, ha conmovido a Escocia y al mundo. Cuando tenía 15 años le diagnosticaron sarcoma de Ewing metastásico, un tipo de cáncer óseo poco común y muy agresivo.
Contra todos los pronósticos, Molly se sometió a durísimos ciclos de quimioterapia, radiación y cirugías, logrando superar la enfermedad y recuperando poco a poco su vida, tal y como se cuenta en una nota de El Tiempo de Colombia.
Ocho años después, cuando parecía que la pesadilla había quedado atrás, una infección hospitalaria terminó arrebatándole la oportunidad de seguir adelante. Molly fue ingresada recientemente en el Queen Elizabeth University Hospital (QEUH), en Glasgow, donde contrajo una infección nosocomial, es decir, adquirida dentro del hospital. Su estado se deterioró con rapidez hasta provocar un shock séptico, que resultó irreversible. El martes 26 de agosto de 2025, los médicos confirmaron su fallecimiento.
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La familia de la joven, que la había acompañado durante cada batalla contra el cáncer, quedó devastada. “Ella era una luchadora, siempre llena de vida. Sobrevivió a lo peor, pero se fue por algo que pudo haberse evitado”, lamentaron en declaraciones a medios británicos.
Ante la polémica, el Consejo de Fiscalía de Escocia (COPFS) confirmó que abrió una investigación para esclarecer las circunstancias del caso y determinar si existieron fallos en los protocolos médicos o de bioseguridad. “Compartiremos cualquier avance significativo con la familia”, aseguró un vocero.
El NHS Greater Glasgow and Clyde, responsable del hospital, envió sus “más sinceras condolencias”, aunque se abstuvo de dar más detalles citando la confidencialidad de la paciente. No obstante, asociaciones de pacientes en Escocia ya levantaron la voz, pidiendo mayor vigilancia sobre la limpieza y control de infecciones en los centros médicos del país.
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Una vida marcada por la resiliencia
Molly era reconocida en su comunidad por su espíritu alegre y su compromiso social. Tras superar el cáncer, participaba en actividades benéficas y compartía su experiencia para inspirar a otros jóvenes con diagnósticos similares. Su fallecimiento se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de los pacientes, incluso después de haber vencido enfermedades graves.
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Su historia genera reflexión: si una mujer que logró derrotar un cáncer con metástasis muere a causa de una bacteria adquirida en un hospital, ¿qué se está haciendo para proteger a los más frágiles?