Dormir mal no solo puede provocar cansancio, falta de concentración o cambios en el estado de ánimo. El descanso insuficiente también está relacionado con procesos que pueden afectar la salud cerebral y el funcionamiento general del organismo.
El neurocientífico británico Matt Walker advierte que existe una relación entre la falta de sueño y enfermedades como el Alzheimer y el cáncer, dos de los padecimientos que más temor generan en las poblaciones desarrolladas.
Walker señala que incluso una sola noche de sueño deficiente puede producir cambios medibles en el organismo, especialmente cuando se reduce el sueño profundo.
“Las enfermedades más temidas en poblaciones desarrolladas son el cáncer y la enfermedad de Alzheimer”, afirma el especialista, quien agrega que ambas “tienen relación con un sueño insuficiente”.
Según explica, dormir mal no solo afecta el rendimiento durante el día, sino que también interfiere con procesos esenciales para mantener saludable el cerebro.
El cerebro necesita dormir para eliminar desechos
Uno de los procesos que más llama la atención de los especialistas es el funcionamiento del sistema glinfático, una especie de mecanismo de limpieza que trabaja principalmente durante el sueño profundo.
Este sistema ayuda a eliminar residuos acumulados en el cerebro, entre ellos proteínas como la beta amiloide y la proteína Tau, relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Walker asegura que los efectos pueden observarse incluso después de una sola noche de descanso insuficiente.
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“Si privo a un ser humano de su sueño durante una sola noche o simplemente le privo de su sueño profundo durante una sola noche, al día siguiente podemos ver un aumento inmediato de estas proteínas relacionadas con el Alzheimer”, explica.
El especialista añade que esos cambios pueden detectarse tanto en la sangre como dentro del propio cerebro.
Durante el sueño profundo se intensifica este proceso de eliminación de desechos, por lo que dormir de manera adecuada permite al organismo realizar una función que resulta fundamental para la salud cerebral.
Dormir menos de cinco horas se relaciona con mayor riesgo de demencia
La preocupación de los especialistas también está respaldada por diferentes investigaciones científicas.
Un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard, que dio seguimiento a más de 2.800 adultos mayores, encontró que las personas que dormían menos de cinco horas por noche presentaban el doble de riesgo de desarrollar demencia y de morir durante los cinco años siguientes, en comparación con quienes dormían más.
Otra investigación realizada en Europa, con casi 8.000 participantes, encontró que dormir seis horas o menos de manera sostenida estaba asociado con un 30 % más de riesgo de demencia frente a quienes dormían siete horas.
Estos resultados muestran una asociación entre la duración del sueño y la salud cerebral, aunque no significan que dormir pocas horas sea, por sí solo, la causa directa de la demencia.
El sueño también influye en otras funciones del organismo
El doctor Daniel Cardinali, médico e investigador emérito del CONICET, explica que dormir es fundamental para mantener el equilibrio del organismo.
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El sueño interviene en la homeostasis, es decir, en la capacidad que tiene el cuerpo para mantener estables sus diferentes funciones frente a los cambios y estímulos externos.
En esa misma línea, una investigación publicada en Science Advances por científicos canadienses, encabezados por Andrew Lim, de la Universidad de Toronto, encontró una relación entre el sueño fragmentado y un menor rendimiento cognitivo.
Los investigadores observaron que las personas con alteraciones del sueño presentaban células inmunitarias envejecidas y anormalmente activadas, un fenómeno que podría favorecer procesos relacionados con el deterioro cognitivo.
Insomnio y apnea también requieren atención
Walker también llama la atención sobre trastornos del sueño como el insomnio y la apnea del sueño, especialmente cuando esta última está acompañada de ronquidos intensos.
Estas alteraciones pueden interrumpir de manera repetida el descanso nocturno y reducir la cantidad de sueño profundo que una persona consigue durante la noche.
Por eso, los especialistas recomiendan no considerar los problemas persistentes para dormir como algo menor y buscar valoración médica cuando se presentan de manera frecuente.
¿Qué recomiendan para dormir mejor?
La medicina del sueño ha cobrado importancia precisamente por el impacto que pueden tener los trastornos del descanso en la salud.
Entre las recomendaciones de organismos especializados como la World Sleep Society se encuentran:
Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
Evitar el alcohol, la nicotina y las comidas pesadas antes de dormir.
Mantener una temperatura adecuada en la habitación.
Reducir la exposición a luces y ruidos durante la noche.
Procurar un ambiente que facilite un descanso continuo.
La evidencia científica continúa estudiando cómo el sueño influye en el cerebro, el sistema inmunitario y otros procesos del organismo.
Por ahora, los especialistas coinciden en un punto: dormir bien no es solamente una cuestión de sentirse descansado al día siguiente, sino una función biológica fundamental para mantener la salud a largo plazo.




