En una decisión que sacude los mercados internacionales, el presidente Donald Trump anunció este sábado un incremento inmediato en los aranceles globales de Estados Unidos, elevándolos del 10% al 15%. La medida surge como una respuesta directa a una reciente resolución de la Corte Suprema que frenó sus intentos previos de imponer gravámenes bajo argumentos de emergencia nacional.
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A través de su plataforma Truth Social, el mandatario calificó el fallo judicial como “ridículo” y “antiestadounidense”. Según el líder republicano, la nueva cifra del 15% corresponde al nivel máximo autorizado, ajustando su estrategia tras realizar lo que denominó una “revisión exhaustiva” del dictamen emitido por el máximo tribunal.
Un conflicto entre poderes por el control económico
La controversia se centra en la interpretación de una ley de 1977. Donald Trump buscaba aplicar estos impuestos fronterizos alegando una “emergencia económica” para evitar la intervención del Congreso. Sin embargo, el presidente del tribunal, John Roberts, sostuvo que el Ejecutivo requiere una autorización legislativa explícita para implementar este tipo de política comercial.
A pesar de la inclinación conservadora de la Corte Suprema, seis de los nueve jueces coincidieron en que no existe una justificación válida para evadir los controles democráticos. Esta decisión no solo limita el poder presidencial, sino que abre la puerta a que miles de empresas soliciten reembolsos por conceptos de aranceles pagados durante 2025, cuya suma supera los 130 mil millones de dólares.
Impacto en los aliados estratégicos de EE. UU.
La nueva tasa impositiva afectará directamente a socios clave como la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Taiwán. Aunque países como México y Canadá mantienen ciertas exenciones bajo acuerdos previos, el panorama para el resto del mundo se vuelve incierto ante la entrada en vigor de estas medidas el próximo 24 de febrero.
Líderes internacionales, entre ellos el presidente francés Emmanuel Macron, han defendido la existencia de contrapesos judiciales para evitar decisiones unilaterales que perjudiquen el flujo de exportaciones. Mientras tanto, analistas advierten que la falta de claridad sobre cómo se procesarán las devoluciones de dinero recaudado podría generar un caos administrativo y legal de larga duración en los tribunales estadounidenses.
*Esta nota fue hecha con ayuda de Inteligencia Artificial.


