Si usted ha visto a un perro salchicha ladrarle hasta a su propia sombra o armar un escándalo cuando se cruza con otro perro sin que nadie lo pueda silenciar o tranquilizar porque parece que se le metió el diablo, tal vez necesite conocer a Bruce.
Este labrador chocolate tiene una misión especial: ayudar a otros perros a aprender a comportarse y relacionarse sin convertir cada paseo en una guerra.
Su especialidad más famosa son los “salchiexorcismos”, un nombre que parece sacado de una película de terror, pero que nació entre sesiones de entrenamiento y videos de perros que pasan de los ladridos casi diabólicos a una convivencia más tranquila.
En Costa Rica diríamos que Bruce ayuda a sacarles el pisuicas. Pero no hay agua bendita ni rezos: hay paciencia, comandos y mucho trabajo.
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Un encuentro escrito por el destino
La historia comenzó a finales de 2019 en Matapalo, cerca de playa Grande, Guanacaste. Por cuestiones laborales, don Hannibal Chevez llegó a ese lugar y conoció a Bruce, que entonces tenía unos cinco meses.
“Desde el primer momento hubo química. El cachorro me seguía a todas partes y buscaba su compañía, como si me conocieran de toda la vida.
“En aquel entonces, estaba acompañado por Rocky, mi perro ayudante de casi 20 años, que disfrutaba de sus últimos años de vida. Mientras tanto, Bruce mostraba curiosidad y ganas de aprender, por lo que comenzó a recibir sus primeros ejercicios de obediencia”, recordó el papá humano.
Sus aptitudes hicieron que don Hannibal imaginara que algún día podría convertirse en otro perro ayudante. Y así ocurrió: Bruce empezó a acompañarlo en su trabajo como entrenador canino.
“Con la llegada de la pandemia nos trasladamos a San José. Durante esa etapa, Rocky falleció y Bruce se convirtió en un compañero todavía más especial.
“En 2023 surgió la posibilidad de que ambos tomáramos caminos diferentes debido a una mudanza. Sin embargo, personas que conocían el vínculo entre los dos hicieron posible que siguiéramos juntos. Esa noticia fue una felicidad difícil de explicar”, reconoce.
Hoy viven en Sabanilla de Montes de Oca y continúan sumando aventuras y ayudando a otros perros.
¿Por qué los salchichas necesitan un “exorcismo”?
Don Hannibal, entrenador canino desde 2011, cuenta que el nombre surgió cuando la gente veía sus videos de perros salchicha antes y después del entrenamiento. Los comentarios decían que aquello parecía un exorcismo.
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“La explicación tiene que ver, en parte, con la historia de la raza. Los dachshund fueron desarrollados para cazar animales que viven en madrigueras, una labor que requería tenacidad, independencia y persistencia.
“Sin una orientación adecuada, esos rasgos pueden convertirse en reacciones intensas, ladridos infernales que no se detienen nunca y dificultades para convivir con otros perros. Eso no significa que todos los salchichas sean iguales, pero sí que necesitan educación y atención a sus características”.
Bruce pone la calma
Como perro ayudante, Bruce sirve de ejemplo durante las sesiones. Puede permanecer quieto mientras otro perro ladra o gruñe, lo que permite a don Hannibal evaluar su comportamiento y trabajar con él.
“Después, Bruce puede caminar o correr cerca, pasar frente al otro perro y, cuando las condiciones lo permiten, participar en acercamientos controlados para facilitar la socialización.
“Su serenidad es fundamental: está acostumbrado a trabajar con perros reactivos sin dejarse llevar por sus ladridos. Cada ejercicio depende de las necesidades del animal y del criterio del entrenador”, aclaró.
Dulce, sociable y noble, Bruce disfruta de las personas, las bolas, los paseos y, especialmente, del agua. Sin embargo, don Hannibal asegura que hay algo que le gusta todavía más: trabajar, pensar, ejecutar comandos y resolver problemas.
“Hannibal, el entrenador de perros”, es el nombre del emprendimiento de este papá humano al cual usted puede llamar al teléfono 8394-5666.
Detrás de cada salchiexorcismo hay una familia que busca convivir mejor con su mascota y un proceso que requiere paciencia, conocimiento y respeto.
Bruce no usa sotana ni carga agua bendita. Su herramienta más poderosa es la calma. Y, cuando algún salchicha parece dispuesto a declararle la guerra hasta a una bolsa plástica movida por el viento, esa tranquilidad puede marcar la diferencia.





