Cada año, el tercer sábado de setiembre, millones de fanáticos en todo el mundo se unen para celebrar el Día de Batman, una fecha especial dedicada a recordar el impacto cultural del Caballero de la Noche desde su debut en 1939.
Sin embargo, en las calles oscuras de Ciudad Gótica la justicia no solo camina con capa y antifaz; también avanza en cuatro patas.
Nos referimos a Ace, el batisabueso, el legendario compañero peludito de Batman que apareció por primera vez en las historietas en 1955.
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A lo largo de los años, este personaje ha cambiado de raza en el cómic, siendo representado como un pastor alemán o un gran danés.
Pero si el multiverso nos enseña algo, es que la valentía no depende del tamaño. En Costa Rica existe una versión muy especial del batisabueso: un intrépido perro salchicha que lleva el mismo nombre y es el rey absoluto del hogar donde vive.
Steven Oviedo, papá humano del perrito, nos cuenta que la idea de sumar un integrante a la familia nació cuando él y su esposa, Katherine, aún eran novios y deseaban una mascota para marcar el inicio de su historia juntos.
“A mi esposa siempre le han gustado mucho los perros. Buscando opciones, dimos con una señora que los cuidaba con mucho cariño. Vimos las fotos, nos enamoramos de inmediato y tomamos la decisión”, explica Steven con emoción.
Detalle único en la mirada
El pequeño salchicha llegó a sus vidas cuando tenía tres meses de nacido y de una vez traía una particularidad física que encajaba perfectamente con la mística de un personaje de historieta: la heterocromía.
“Él tiene una característica muy especial: un ojo es de color café y el otro es azul celeste. Cuando lo fuimos a ver por primera vez ni siquiera había abierto los ojos. Días después, la señora nos llamó a decirnos que los había abierto y que tenía un ojo celeste, algo nada común”.
Fue en ese momento cuando tomaron la decisión de bautizarlo en honor al icónico perro de DC Comics.
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“Desde ahí supimos que era un perrito único. Le pusimos Ace porque sabíamos que en los cómics así se llama el perro de Batman”, asegura.
El consentido de la familia
Al llegar a su hogar, Ace demostró una ternura irresistible para ganarse el afecto de todos los integrantes de la familia, incluso de quienes juraban que no querían mascotas en casa.
“Mi mamá (doña Maritza Arias) decía que no quería perros porque ya habíamos tenido antes. Pero apenas llegó Ace, ahí estaba ella sentada en el suelo jugando con él”, recuerda el papá humano entre risas.
“Hoy en día lo adora. Cuando voy a trabajar ella me cuida a Ace y a nuestro otro salchicha, Krypto (que es el nombre del perro de Superman). Los cuida como si fueran sus nietos, al igual que mi papá (don Eduardo Oviedo) y mi hermano Bryan”.
Esa personalidad amigable se refleja en su energía diaria. Para Ace, cualquiera que cruce la puerta es un potencial compañero de aventuras.
“Su gran pasión es una bola. Si llega una visita, él cree que vinieron exclusivamente a jugar con él, les trae la pelota y pasa todo el rato ahí. Ya cuando la gente se va, se pone a descansar a la par mía o de mi esposa”.
Capa, paseos y un susto nocturno
Para hacerle honor a su nombre, la familia le mandó a hacer un atuendo especial con el escudo del murciélago, el cual luce en sus salidas a la playa (donde hacer huecos en la arena es su pasatiempo preferido), al bosque o a centros comerciales.
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A pesar de comer meriendas naturales para cuidar una leve gastritis, aunque siempre haga cara de lástima para conseguir un borde de pizza o una papa frita, su salud es fuerte.
Sin embargo, su vida no ha estado exenta de momentos de alta tensión. Steven recuerda una noche en la que el salchicha los puso a prueba tras soltarse de la correa a un kilómetro y medio de casa mientras estaba con el abuelito humano.
“Nos llamó mi papá desesperado porque se le había perdido, cuenta Steven. Mi hermano Bryan, un amigo, Marvin, y yo salimos de inmediato en el carro a buscarlo por todas partes preguntándole a los vecinos”.
Pero el pequeño demostró un instinto digno del mejor detective.
“Él solo hizo todo el trayecto de regreso a la casa de los abuelos. Se sabía el camino de memoria y cruzó varias calles con tráfico de noche. Cuando llegamos a la casa, estaba afuerita esperando tranquilamente a que le abrieran”.
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En este Batman Day, Ace demuestra que no se necesitan sombras ni capas gigantes para ser el guardián más leal y querido de un hogar.





