Este 1 de mayo de 2026, Costa Rica no solo estrena 57 diputados en la Asamblea Legislativa. También realiza un operativo de seguridad milimétrico que comenzó mucho antes del inicio de cualquier acto oficial.
Así es como aparece Zeus, un perro de la raza pastor belga malinois que no necesita micrófonos ni cámaras para ser protagonista: su nariz es su mejor herramienta y su disciplina, su carta de presentación.
Desde antes de las 5 de la mañana, Zeus recorrió pasillos, oficinas, accesos y rincones del edificio legislativo. Lo hace concentrado, en silencio, con movimientos medidos.
Cada paso está entrenado, cada pausa tiene intención. Su misión es clara: detectar cualquier rastro de explosivos antes de que ingresen autoridades, funcionarios o invitados especiales.
Entrenamiento desde la cuna
Zeus nació el 18 de marzo de 2020 en la base de la unidad canina en Alajuela. Es hijo de Kora, una perra también formada para labores operativas, y de otro ejemplar seleccionado por sus cualidades genéticas, Jeison. Desde ahí comenzó un proceso riguroso que va mucho más allá de enseñar órdenes básicas.
“Desde pequeños se les trabaja que no tengan miedo a ruidos, a superficies, a entornos distintos. Se les desarrolla el valor, la socialización y, sobre todo, el uso de la nariz”, explicó Alejandro Rodríguez Ureña, encargado del grupo de la Unidad Canina de la Dirección de las Unidades Especiales del Ministerio de Seguridad Pública.
Pero hay un detalle clave que marca la diferencia: el juego.
“Nosotros no trabajamos premiando con comida, trabajamos con el impulso del juego. El perro aprende a disfrutar la búsqueda, a emocionarse cuando encuentra algo. Eso es lo que después se traduce en efectividad cuando está trabajando”, añadió.
Precisión delicada y total
No todos los perros sirven para detectar explosivos. En este campo, el más mínimo error puede tener consecuencias graves. Por eso, Zeus fue seleccionado por su autocontrol, obediencia y estabilidad.
“Un perro de explosivos no puede ser agresivo ni impulsivo. No puede rascar, morder o alterar objetos. Si lo hace, podría activar un artefacto. Zeus tiene la capacidad de marcar sin intervenir y eso es fundamental”, explica Rodríguez.
Tras meses de entrenamiento constante, Zeus se graduó como profesional en la detección de explosivos el 26 de octubre de 2021. Desde entonces, entrena varias veces por semana en distintos ambientes para mantenerse afinado.
Experiencia que pesa en momentos clave
La jornada de este 1 de mayo no es nueva para él. Zeus ya ha participado en revisiones durante actos oficiales, amenazas de bomba en centros educativos, actividades como la del 14 de setiembre al llegar la antorcha de la Independencia en Cartago y operativos en giras presidenciales.
“También trabaja en revisiones antes de visitas de personas muy importantes. Él asegura que todo esté libre de amenazas”, señaló su guía.
Actualmente, su profesionalismo es acompañado por dos compañeros humanos que ya sea uno o el otro hacen equipo en donde se les solicite.
“La experiencia hace la diferencia. Un perro como Zeus ya reconoce escenarios, no se acelera, no se distrae. Sabe exactamente cómo comportarse”, afirmó Rodríguez.
Cuando se quita el “uniforme”
Pero fuera del trabajo, la historia cambia completamente. Zeus deja de ser el especialista en explosivos y se convierte en un perro que solo quiere disfrutar y dar amor y cariño.
“Es muy cariñoso, muy sociable. Le encanta que lo chineen, que jueguen con él. Es un perro muy noble y lleno de amor”, contó Rodríguez.
Su rutina incluye alimentación balanceada, controles veterinarios constantes, exámenes, limpieza dental y monitoreo físico. Nada se deja al azar. Y también hay espacio para liberar energía.
“Se les lleva a nadar, a correr, a lagos, incluso, a la playa. Al inicio se impresionan con las olas, pero después no quieren salir. Ahí se les olvida todo y solo disfrutan”, dice don Alejandro.
Incluso, en lo personal, Zeus atraviesa un momento especial.
“Por ahí anda con una noviecilla que se llama Laila”, dijo entre risas su guía.
Héroe silencioso en un día clave
Mientras el país sigue la atención en la política, Zeus sigue su ruta sin distracciones. Olfatea, analiza, confirma y avanza. No busca aplausos, pero su trabajo sostiene la tranquilidad de todos.
En un día donde todo debe salir perfecto, su presencia es garantía de prevención.
Porque a veces, la seguridad no se anuncia… se olfatea. Y en el 1 de mayo, tiene nombre propio, cuatro patas y una misión que cumple con absoluta lealtad: Zeus.





